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Domingo 19 noviembre 2017

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CINE

Monos con más de 7 vidas

Con motivo del estreno de 'La guerra del planeta de los simios', repasamos una de las sagas más longevas del cine

Monos con más de 7 vidas

De alguna inesperada manera, mientras nos preguntábamos cuántos superheroes caben en una película de Marvel y cuántos actores calvos, en una de 'Fast & Furious', las nuevas películas sobre 'El planeta de los simios' se han ido convirtiendo en la saga más sustanciosa y relevante de 'blockbusters' del cine actual. Y lo han logrado abanderando una idea cuando menos llamativa: que los primates son los héroes, y los humanos merecemos la extinción.

Hagamos memoria: 'El origen del planeta de los simios' (2011) introdujo un virus patógeno capaz de otorgar una inteligencia superior a los monos y, al tiempo, de aniquilar a buena parte de la humanidad. Posteriormente, 'El amanecer del planeta de los simios' (2014) mostró a una menguada especie humana luchando por conservar la supremacía y fomentando la confrontación con unos enemigos que solo quieren que los dejen tranquilos.

'El planeta de los simios' (1968)

BESTIAS HUMANAS

Y ahora, mientras ahonda en ese conflicto, 'La guerra del planeta de los simios' nos muestra a ambos bandos cada vez más desesperados, el uno dispuesto al genocidio para evitar ser superado por el otro en la escala evolutiva. En el proceso, el director Matt Reeves retrata a los humanos como bestias que acechan en las sombras, mientras que los simios nunca antes habían generado tanta empatía.

'Regreso al planeta de los simios' (1970)

El contraste le sirve para meditar sobre lo que nos hace humanos, y sobre si el futuro podría depararnos el tipo de aberrante retroceso al primitivismo que imaginaba la película que lo empezó todo: 'El planeta de los simios' (1968), historia de unos astronautas que recalan en un planeta de gorilas parlantes que resulta ser la Tierra en el futuro. ¿Suena ridículo? Nadie rio al ver la película y contemplar a Charlton Heston arrodillado sobre la arena, gritando y maldiciendo mientras a lo lejos, casi enterrada en el océano, se vislumbra la Estatua de la Libertad. Aquello daba miedo.

'Huida del planeta de los simios' 1971

Incluso quienes no han visto la película conocen esas imágenes. Después de todo, El planeta de los simios se convirtió en fenómeno pop absoluto; y, en un tiempo en el que la única serie cinematográfica de éxito era la protagonizada por 007, dio origen a una saga que a día de hoy incluye ocho películas más y un par de teleseries y varios cómics y novelas y un videojuego. Para bien o para mal, asimismo, fue una de las primeras películas en usar el concepto de merchandising: antes que los muñequitos de Chewbacca, existieron los de Cornelius.

'La rebelión de los simios' (1972)

TEDIOSO 'REMAKE'

La saga, eso también se sabe, fue claramente a menos una vez Heston se apeó de ella, y el tedioso y confuso remake 'El planeta de los simios' (2001) pareció herirla de muerte. La falta de entusiasmo que precedió el estreno de El origen del planeta de los simios, pues, fue más que comprensible. Nadie esperaba que, como el mono Caesar (Andy Serkis) y los suyos, las nuevas películas irían ganando cada vez más en inteligencia y capacidad emocional. El éxito que han logrado gracias a ello vuelve a demostrar la capacidad de seducción aparentemente inagotable que estos primates ejercen sobre nosotros.

'La conquista del planeta de los simios' (1973)

UNA GUERRA SANTA

¿De dónde proviene dicha capacidad? De entrada, y al menos desde que el látex fue superado -da risa revisar las viejas películas y ver a Roddy McDowall embutido en un traje de pelo y una prótesis que apenas le dejaba abrir la boca-, los simios son presencias cinematográficas realmente imponentes. Y lo cierto es que estas historias hacen lo que la buena ciencia-ficción debería hacer: ponernos un espejo delante para que veamos nuestras miserias.

'El planeta de los simios' (2001)

La película original habló de religión y prejuicios de clase, y después sus sucesoras lo fueron haciendo de la carrera armamentística -'Regreso al planeta de los simios' (1970)-, la cultura de la celebridad -'Huida del planeta de los simios' (1971)-, la explotación racista -'La rebelión de los simios' (1972)-, el valor del pacifismo -'La conquista del planeta de los simios' (1973)- o los excesos de la ciencia -'El origen del planeta de los simios' (2011)-. Y la nueva película nos presenta a McCullough (Woody Harrelson), un tirano que describe el conflicto con sus enemigos como una guerra santa y que, además de aniquilar a los monos, pretende construir un muro gigante para defenderse de quienes se oponen a sus planes destructores. Está claro.

Pero tiene que haber algún otro motivo para explicar que hasta directores como Peter Jackson, Oliver Stone y James Cameron estuvieran a punto de dirigir su propia película de simios. ¿Por qué nos resultan tan atractivos? Quizá porque compartimos con ellos un 95% de material genético y, a la vez, son animales salvajes. Ahí radica su poder de fascinación: son como nuestro yo primitivo. "Hay un simio acurrucado dentro de cada hombre", decía alguien en 'La rebelión de los simios', y probablemente sea cierto. Y por eso seguiremos haciendo películas sobre ellos.