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Viernes 23 junio 2017

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COMIENDO CON LOS OJOS

Los restaurantes con las mejores vistas de Barcelona

Nos subimos a las mesas más altas de la ciudad para disfrutar de la comida y la panorámica

Los restaurantes con las mejores vistas de Barcelona

Panorámica de Barcelona desde el restaurante Visual, ubicado en la planta 23ª del hotel Torre Catalunya.SELENTA

Subir a lo alto de un restaurante con vistas tiene doble premio si la comida es buena: disfrutas de la cocina y de la panorámica que te ofrece el establecimiento. Nosotros hemos ido a las montañas (Tibidabo y Montjuïc) y a algún que otro rascacielos de la ciudad (Torre Catalunya, Torre Colón, Hotel Meliá Barcelona Sky) para gozar de este maridaje donde tan importante es el sentido del gusto como el de la vista.


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BARCELONAS

A este restaurante de pegadito al Tibidabo (está en el Gran Hotel La Florida) solo se puede ir a cenar. Cuando la temperatura lo permite en verano (allí arriba se registra una media de cuatro grados menos que en el centro de la ciudad), se disfruta de los platos del chef Iván Tarragó en la terraza, desde la que se puede ver la noria del parque de atracciones y la iglesia coronada por un Jesucristo con los brazos en cruz. Si no, queda el consuelo de ver algo desde los ventanales de la señorial sala y degustar la propuesta viajada, con platos de fusión, de este cocinero que trabajó en Asia. Las mejores vistas, sin embargo, se tienen desde Café 1925, restaurante de cocina mediterránea menos gastronómico que Barcelonas, ubicado también en el hotel y donde igual se puede comer y cenar como tomar un aperitivo o un cóctel mientras sientes que Barcelona está a tus pies.


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Enrique Valentí, en Marea Alta.RICARD CUGAT

MAREA ALTA

El último en llegar al club de los más altos y con mejores vistas de la ciudad. Entrar en Marea Alta es lo más parecido a ponerse unas gafas en 3D y verlo todo en 360 grados. Porque así es como se observa la ciudad desde el piso 24ª de la Torre Colón: es una sala circular que permite divisar toda la ciudad, que unas veces acaba en el mar y otras, en Montjuïc y Collserola. Al tener esa forma circular, siempre tienes vistas aunque te sientes de espaldas a un ventanal. Pero no hay que despistarse porque su propuesta gastronómica, basada en pescados a la brasa, es de nivel. En el piso de abajo, el 23º, está la coctelería Marea Baja y en el de arriba, el 25º, la cocina.


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1881 PER SAGARDI

Una de las terrazas más polivalentes de Barcelona gastronómicamente hablando, ya que allí se puede tapear y vermutear (atención a las patatas bravas), pedir menú los mediodías laborables por 12 euros (en este caso se come dentro pero el café se puede tomar fuera mientras se disfruta de las vistas), comer platos de la carta (cocina mediterránea y parrilla de carne y pescado a base de buen producto) o beber un cóctel (de viernes a domingo a partir de las 16.00 horas pincha un 'disc jockey'). Ubicada en lo alto del Museu d'Història de Catalunya (plaza de Pau Vila, 3), tiene vistas sobre el puerto de Barcelona, Montjuïc y la Barceloneta.


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Los gemelos Javier y Sergio Torres, en la terraza de Dos Cielos.JUAN LUIS ROD

DOS CIELOS

Ubicado en la planta 24ª del Hotel Meliá Barcelona Sky, en la nueva Diagonal, este es el único restaurante que puede presumir de altura física y gastronómica, ya que ostenta una estrella Michelin. El trabajo de los hermanos gemelos Sergio y Javier Torres (cocina moderna a partir de productos muy identificables que apela al recuerdo gastronómico del comensal) viene aliñado con una buena perspectiva desde la renovada terraza, ahora con un techo automático de quita y pon y sin la malla que ensuciaba la visión sobre el frente marítimo de Diagonal Mar. Allí, el comensal toma algo antes y después de pasar a la sala, donde unas ventanas verticales dejan ver el parque del Centre de Poblenou y toda la ciudad hasta Collserola.


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MIRAMAR

Aquí las vistas no son en 360 grados, sino en 180: colgado de una ladera de Montjuïc, su ángulo de visión alcanza desde el Tidibabo hasta el puerto, y en ese recorrido visual de norte a sur se puede entretener la mirada en cualquier punto de la ciudad entre estos dos polos. La sala principal, de estilo minimalista y acondicionada para acoger todo tipo de eventos, está acristalada para que el comensal goce del plato (recetas de raíz mediterránea) y de unas vistas que se pueden disfrutar desde otras salas del local y de la terraza.


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TORRE D'ALTA MAR

Otro clásico. Pero clásico-clásico porque el edificio fue levantado en 1929 con el diseño de Carles Buïgas con motivo de la Exposición Universal de aquel año. Fue bar, fue restaurante... y en 1970 cerró. Hasta que lo reabrió su actual responsable, Òscar Manresa, en el 2000. Torre d'Alta Mar es, además, muy singular por mucho que lo hayamos integrado en nuestro imaginario, ya que tiene justo en la planta de abajo la parada del teleférico que une la Barceloneta con Montjuïc. Desde sus 75 metros de altura (a los que se sube en un ascensor acristalado para irse 'aclimatando') se domina toda Barcelona en 360 grados mientras se degustan platos de cocina mediterránea.


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ÒLEUM

Fina Puigdevall eligió un bonito lugar para abrir su primer restaurante en Barcelona: el Museu Nacional d'Art de Catalunya. Allí homenajea al modernismo y el románico (las dos corrientes artísticas que se exhiben en el museo de Montjuïc) a través de sendos menús del restaurante Òleum, desde donde se divisa, en primer plano, la plaza de Espanya y, al fondo, el resto de la ciudad hasta Collserola. En el restaurante, que ocupa la Sala del Tron del Palau Nacional, también se pueden pedir platos sueltos y vinos a copas.


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Vistas desde el restaurante Visual, en la planta 23ª del hotel Torre Catalunya.SELENTA

VISUAL

Torre Catalunya fue uno de los rascacielos de la ciudad hasta que fueron apareciendo edificios más altos en el 'skyline' barcelonés. Coronando el hotel que la ocupa, en la planta 23ª, el restaurante Visual es un perfecto mirador panorámico en 360 grados gracias a su sala acristalada. También es panorámica su oferta gastronómica de raíces mediterráneas, que va desde los desayunos hasta las comidas y cenas, sin olvidar que allí se puede subir para tomarse un cóctel hasta bien entrada la noche.


MÁS RESTAURANTES

EN MONTJUÏC

LA CASETA DEL MIGDIA

Quien quiera ver la puesta de sol en Barcelona, que vaya a este establecimiento al aire libre en el Mirador del Migdia. Cocina sin pretensiones con buen producto (el menú con bebida cuesta 25 euros) y música en directo redondean la experiencia: los miércoles, sardinas y rumba; los jueves, bossa nova; viernes y sábado, un dj pincha funky y latina; y los domingos, flamenco.


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La terraza de Martínez.ALFREDO CASAS

MARTÍNEZ

Este restaurante (sobre estas líneas) que tiene como lema Paella, brasa y mar está junto al hotel Miramar (carretera de Miramar, 38) y abre cada día de 13.00 a 1.30 horas.


EL XALET

En este local de la avenida de Miramar, 31 nadie se queda sin vistas porque el salón es giratorio (va muy lento, no te marearás). Además, tiene una señora terraza. En ambos espacios sirven cocina mediterránea moderna.


EN EL TIBIDABO

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MIRABÉ

Este "balcón de Barcelona" (nos apropiamos de la acertada autodescripción que hacen sus responsables) abre a diario y sirve cocina mediterránea con un punto de creatividad. El local está en la calle de Manuel Arnús,


LA VENTA

Será por veteranía... La Venta lleva más de 110 años allí arriba, a 220 metros sobre el nivel del mar, frente a la parada donde el Tramvia Blau acaba su recorrido (plaza del doctor Andreu, s/n). Antes se llamaba Restaurante Viñas y desde 1948, La Venta. Cocina mediterránea sin riesgos, basada en el producto de temporada, en un edificio modernista cuyo mejor lugar para ver Barcelona en todo su esplendor es el piso de arriba.


MIRABLAU

Mirablau ofrece una propuesta gastronómica más desenfadada que la de su hermano Mirabé, situado unos metros más allá. Quien vaya a cenar puede acabar la noche bailando allí porque se convierte en discoteca. Plaza del doctor Andreu s/n.


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DANS LE NOIR? COMER A CIEGAS

¿Y si en vez de comer con vistas sobre Barcelona lo hicieras a ciegas? El reverso de un ágape con una panorámica también es memorable, pero distinto. Cuando no ves nada cuesta saber lo que estás comiendo. ¿Molesta? Más bien divierte. Uno de los restaurantes donde experimentar la otra gastronomía es Dans le Noir? (paseo Picasso, 10).