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Viernes 19 enero 2018

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Antes casas, ahora restaurantes

Te damos las llaves de siete restaurantes que en su día fueron viviendas de familias adineradas

Antes casas, ahora restaurantes

El salón del restaurante Spoonik de la plaza de Lesseps.

"Restaurante señorial". ¿Acaso hay mejor descripción para estos establecimientos que ocupan lo que en su día fueron viviendas de familias adineradas? La ciudad de Barcelona cuenta con varios en los que te sentirás como un marqués (o marquesa). Te damos las llaves de estos siete.


1. SPOONIK

El restaurante Spoonik de la calle de Bertran, 28 nació a raíz del éxito que tuvo Spoonik, una casa en la plaza de Lesseps que era el hogar de sus dos chefs, Jon Giraldo y Jaime Lieberman. Aquella mansión, con un bonito jardín, dejó de albergar cenas pero acaba de volver con la misma filosofía: cocina de vanguardia que fusiona lo latino y lo mediterráneo (el ceviche vegetal es un buen ejemplo) y espectáculos sensoriales como música en directo. Giraldo recuerda que Margit Kocsis, que se hizo célebre a lomos de un caballo en el anuncio del brandy Terry, vivió allí y montaba fiestas privadas en los 60 y 70. Plaza de Lesseps, s/n.


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2. NOMO SARRIÀ

El restaurante japonés está instalado en una casa en el centro de Sarrià que se ha quedado pequeña desde el día en que abrió, hace solo unos meses. Una de las cosas más curiosas que tiene el establecimiento de Grupo Nomo (Nomo, Kuo, Far Nomo, Jani) es el túnel que conecta con la parroquia de Sant Vicenç de Sarrià. Ahora está sellado pero en tiempos de guerra era una escapatoria que también tenían otras casas de familias pudientes del barrio. Major de Sarrià, 105.


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3. DOS TORRES

El barrio de Tres Torres debe su nombre a la casa modernista que ocupa el restaurante Dos Torres y un par de mansiones más del mismo estilo que se levantaron en la zona a principios del siglo XX. Esta, de 1908 y catalogada como patrimonio histórico de la ciudad, es la única que sigue en pie: tiene un jardín que recibe a los comensales, que entran por la Via Augusta. Por ahí pasaba el tren, ahora soterrado. Fue colegio de monjas y se transformó en bar musical. Estuvo un tiempo cerrado antes de albergar el restaurante, que abrió a principios de esta década. Ofrece cocina de mercado con algún toque moderno, ya sea en la planta de arriba, llamada Dos Torres, como en el planta de abajo, La Jacaranda, más informal. Via Augusta, 300.


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4. TRAM TRAM

Fue la residencia del personal de servicio de una enorme casa de veraneo de una familia que vivía en el paseo de Sant Joan. Antes de que fuera Tram Tram, había sido también un restaurante durante 11 años. Y antes, una tienda de juguetes. Desde 1990, Isidre Soler imparte magisterio con una cocina tradicional modernizada que bebe de lo que aprendió con Josep Maria Boix, Fermí Puig, Santi Santamaria y Ferran Adrià. Major de Sarrià, 121.


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5. ASADOR DE ARANDA

Asador de Aranda ocupa un edificio modernista que es monumento histórico artístico nacional. Se le conoce también conocido como Frare Blanc porque fue propiedad de unos frailes dominicos que compró el indiano Teodor Roviralta y que restauró entre 1903 y 1913 Joan Rubió i Bellver, discípulo de Gaudí y autor de la Casa Golferichs. El arquitecto le dio un aspecto distinto. Hoy en día, en los salones donde vivían los Roviralta se puede comer lechazo asado. Avenida del Tibidabo, 31.


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6. EL MERCADER DE L'EIXAMPLE

En esta coqueta casita vivió gente y después pasó consulta el otorrino Luis Tomás. También había sido un almacén de películas. Y mientras en las plantas superiores sigue habiendo vecinos, la casita triunfa como restaurante donde manda la comida 'slow food': producto ecológico, si puede ser de kilómetro cero (tienen huerto propio), para una cocina sin artificios en tapas, platos y sugerencias del mes, como podría ser el 'capipota' que su chef, Gerard Sans, nos propuso como receta. Mallorca, 239.


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7. BELVEDERE

En el pasaje de Mercader hay un restaurante que fue casa hace 100 años: Belverede. En el sótano estaba la carbonera y donde ahora está la cocina vivía la portera. Todo aquello es historia desde hace 40 años, cuando se convirtió en lo que es ahora: restaurante (cocina de mercado clásica) y coctelería (también clásica). Pasaje de Mercader, 3.