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Miércoles 22 noviembre 2017

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ciudad on 

¿Aún no sabes qué es el 'Tilecrossing'?

Activa el olfato de 'Rastreator' el primer fin de semana de cada mes. Esconden en la calle baldosas hidráulicas enmarcadas, de esas por las que ahora matan los 'hipsters'

El Boomerang de Tilecrossing

El Boomerang de Tilecrossing

Son casi las 11.15. Mañana dominguera en Gràcia. Una chica llega corriendo a la calle de Goya con mirada de 'CSI'. Radiografía la zona con los ojos, incluso mete la cabeza en el restaurante Kibuka -aún vacío- como si fuera Jessica Fletcher tras un asesinato. «Frío, frío», le dice otra chica desde la calle. Alba -así se llama la buscadora callejera- empieza a inspeccionar cada rincón a cámara lenta mirando de reojo cómo reacciona la chica del «frío, frío». Se detiene en un cajón de electricidad en el que hay garabateado un «miau». Pues sí, aquí hay gato encerrado. ¡Tachán! Alba saca con sonrisa de gesta un mosaico escondido del hueco de atrás. «¡Han encontrado a Syrah!», retransmite un chico por el móvil.

Syrah es una baldosa hidráulica, de esas por las que ahora matan los 'hipsters'. Así, con nombre de mujer, las bautiza The Tile Hunter (el cazador de baldosas), como se hace llamar en Instagram. En la vida real es Joel, un Robin Hood de los suelos hidráulicos: rescata mosaicos de los sacos de escombros desde hace dos años. Ya tiene más de 6.000. Los rescata, restaura, enmarca, algunos los convierte en relojes. ¿Su objetivo? «Un proyecto colaborativo para promover la conservación de la baldosa hidráulica», resume. Eso incluye el Tilecrossing.

El domingo pasado organizó la primera edición de esta versión baldosil del 'bookcrossing', la práctica de abandonar libros en lugares públicos para que atrapen a otros lectores. «Ven a Gràcia el domingo -convocó por redes sociales-. Encuentra y llévate alguna de las 5 baldosas rescatadas y enmarcadas que esconderemos».

Texto Alternativo

Las cinco baldosas escondidas: Syrah, Carlota, Isabel, Glòria y Flor. Joel les pone nombre de mujer.

A las 10 de la mañana estaban todos los mosaicos escondidos (en la foto de abajo, Joel esconde una). The Tile Hunter colgó las primeras cinco pistas en Instagram según sonaban las campanadas. Baldosa 1: Flor, se llama. Pista: portada de un libro de Salvador Espriu. Según la vieron, Maqui y Josep Maria corrieron a los 'jardinets' de Salvador Espriu con la bendición de Google Maps. Ellos también suelen buscar baldosas. «Pero no con esta intensidad», explicó Maqui. Ni 10 minutos tardaron en encontrar a Flor en una estatua. «Ha sido chulo», opinó la buscadora. Aunque demasiado rápido. «Se van a cagar la próxima vez», anunció riendo Joel al terminar el juego. Esta primera edición era más bien, dice, para «calibrar a la gente».

Baldosa 2: Isabel. Pista: un disco de Gato Pérez. Quien llegó primero a la plaza de Gato Pérez fue Mar. La baldosa se encontraba tras un parquímetro. «Estaba destinada a encontrarla -diría luego-. Mi madre se llama Isabel». El tercer tesoro descubierto fue Carlota. Pista: un mapa de Igualada. Hizo falta una segunda pista: Joel colgó en Instagram uno de los 'panots' de flor que tunea de colores y cuelga por las calles @floor_bcn. Era el de la calle de Igualada. La 'rajola' escondida se esfumó sin que la red de espías de The Tile Hunter se enterara. Joel recibió luego una foto de la baldosa con su nueva dueña.

LO+

Te sientes un Indiana Jones: hay pistas, carreras contrarreloj y tesoros.

LO-

Terminó muy pronto. Los próximos serán más difíciles, prometen.

Ya solo quedaban Glòria y Syrah. La pista de Glòria: un cesto de verduras. La descubrieron Oriol y Blanca en el mercado. La pista de Syrah: el cuadro de los fusilamientos de Goya, el nombre de la calle donde terminó Alba alzando los brazos con mosaico.

Habrá 'Tilecrossing' cada primer fin de semana de mes. ¿El objetivo? «Hacer sentir a la gente como un 'tile hunter'», dice Joel. «Que se diviertan buscando baldosas -añade-. A mí me pasa».