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Lunes 26 junio 2017

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CIUDAD ON

Grafitis en serie

Gràcia se parece cada día más a Netflix: el artista AXE Colours ha llenado las calles con los protagonistas de las ficciones

Grafitis en serie

El artista AXE Colours repintando el grafiti de Walter White (Breaking bad), en la calle Verntallat, 12, en el barrio de Gràcia (Barcelona).DANNY CAMINAL

Grafitis en serie

Rick Grimes ('The walking dead'), en la calle Astúries, 49, en el barrio de Gràcia (Barcelona).DANNY CAMINAL

Grafitis en serie

El grafiti de Jon Snow (Juego de tronos), en la calle Montmany, 15, en el barrio de Gràcia (Barcelona).DANNY CAMINAL

Grafitis en serie

Daenerys Targaryen (Juego de tronos) dibujada con espray en la calle Bruniquer, 2, en el barrio de Gràcia (Barcelona).DANNY CAMINAL

Walter White, el profesor de química que cocina metanfetamina bajo el pseudónimo Heisenberg en la serie de televisión 'Breaking bad', fabrica la famosa droga azul en la calle Verntallat. Rick Grimes reposa escondido en un garaje de la calle Astúries tras fulminar zombis a diestro y siniestro durante siete temporadas en 'The walking dead'. Muy cerca, en el pequeño pasaje Manrique de Lara, su compañero de serie Daryl Dixon vigila con la ballesta cargada que no se escape ningún muerto viviente. A pocos metros les acompañan el Rey en el Norte, Jon Snow, de 'Juego de Tronos', que vigila el Muro que se alza en la calle Montmany. A una calle de distancia, en Bruniquer, aguarda Daenerys Targaryen, la legítima heredera del trono de hierro.

UNA EXPOSICIÓN ¿PERMANENTE?

Un grupo de escolares sale del instituto en manada, agitado y altavoz en mano. Es decir, sale del instituto -añadan que es viernes y hace un calor inusual-. ¿Lo ven? ¿Lo huelen? En su camino, los chavales topan con un joven que contempla con un espray en la mano -no es desodorante- el grafiti que les saluda cada día. Lo miran como aquel que oye en el metro a su locutor de radio favorito. Debe de ser él, piensan. Dudan hasta el final de la calle, donde la esquina les protege, y entonces gritan: «¡AXE Colours!». El arte callejero tiene un aura enigmática que despierta una admiración difícilmente explicable hacia un completo desconocido. El grafitero siempre es el que lleva las manos pintadas.

Texto Alternativo

AXE Colours posa junto al grafiti de Daryl Dixo, de la serie 'The walking dead', en la calle Manrique de Lara, 10.DANNY CAMINAL

AXE Colours, así firma Adrià Bosch, ha trasladado el universo de las series de televisión al arte más urbano. Él es el autor de una exposición ¿permanente? -tanto como lo puede ser una pintada en la ciudad del civisme-, que aglutina 'likes' y reseñas en Instagram. A base de estos retratos con colores saturados, este arquitecto de 32 años ya acumula más de 34.000 seguidores en la red social de fotografía. En apenas media hora de recorrido por el barrio de Gràcia, uno puede trasladarse a escenarios de luchas fantásticas, apocalípticas o canallescas y cruzarse con sus protagonistas.

LO +

Arte a pie de calle. En media hora puedes ver cinco obras sin pagar entrada ni Netflix.

LO -

Puede que hoy los grafitis solo se intuyan bajo un montón de firmas o que ya no estén.

«Ha tenido una repercusión increíble. Son personajes muy conocidos, esto ayuda», señala Adrià sobre esta serie grafitera de series. Más allá de'likes', el éxito también le ha comportado 'money', clientes. Adrià se dedica a diseñar y decorar espacios con el espray desde que, con 26 años, decidió dejar el dibujo técnico. El primero de esta colección lo pintó por encargo en el 2015. «Entonces casi ni veía series», reconoce. Un conocido le pidió que dibujara a Walter White en la persiana de su casa. Instagram le sirvió de termómetro para ver que su obra gustaba y, al mismo tiempo que se enganchaba a las series, le animó a ampliar la colección. «Me pongo de acuerdo con los propietarios de las persianas y pinto. Busco sitios que inviten a ser fotografiados», explica el grafitero de los seriéfilos. El último, el de Daryl Dixon, lo ha pintado hace poco más de un mes coincidiendo con la visita del actor que interpreta este personaje, Norman Reedus, a Barcelona.

Adrià recorre su exposición con una mochila manchada de mil colores llena de botes de aerosol y aprovecha para retocar sus obras. El sonido del espray llama la atención de un fan del grafiti: «¿Es AXE? Lo conozco». «Bueno, conozco su obra», puntualiza. Adrià va ojeando en el móvil el diseño original que dibujó en su casa-taller mientras repinta el grafiti. «Generalmente se respetan las obras, pero ya se sabe. Es efímero», expone con resignación pasmosa. No tiene tiempo para lamentarse, cosas del arte efímero. Y del éxito.