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Jueves 22 junio 2017

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HORTELANOS URBANITAS

Haz de tu balcón y terraza el mejor huerto de Barcelona

¿Harto de que el pepino no tenga sabor? Déjate guiar y podrás compartir la generosa cosecha con el vecino que ha regado en tu ausencia

Consejos básicos para triunfar con tu huerto urbano.

Consejos básicos para triunfar con tu huerto urbano.CHRISTIAN MORALES

Consells bàsics per fer triomfar amb el teu hort urbà.

Consells bàsics per fer triomfar amb el teu hort urbà.CHRISTIAN MORALES

¿Harto de que te llamen 'pixapins'? ¿De que los tomates y los pepinos no tengan sabor? Vale, eres de ciudad, pero puedes acallar bocas y llenar la tuya de sabrosas hortalizas si te dejas guiar. Los 'macetahuertos' empiezan a ser una plaga. Y es que ser uno de
ellos es más fácil de lo que parece.

Antes de nada: cualquiera, hasta el más (supuesto) inepto, puede convertirse en hortelano urbanita. Es más, tampoco es excusa la falta de espacio y de horas de sol. Como todo en la vida, siempre habrá niveles (y condiciones a favor).

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Pero con dedicación -¡y si sigues nuestros consejos!- puedes hasta conseguir que la cosecha sea generosa. Y, ya puestos, tú también: ¿te imaginas regalando el excedente de tomates cherry al vecino que ha regado en tu ausencia?

En la jardinería -en general- y en la horticultura de balcón y terraza -el tema que nos atañe-, hay un claro componente emocional que brotará, fijo, la primera vez que te comas, por ejemplo, la carnosa zanahoria que ahora se te antoja (y con razón) más sabrosa y con más propiedades que nunca.

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Todo es candidato a ser tuneado para convertirse en maceta, pero hay unos requisitos mínimos. Los expertos hablan de volúmenes para referirse al tamaño del contenedor. Un cubo de fregona equivale a unos 14 litros, lo que necesitas, por ejemplo, para plantar pimientos y acelgas. Pero de momento hablemos de centímetros: indispensable que mida 20 de alto (el palmo que necesitan las raíces para crecer a sus anchas). Importante: ha de tener siempre orificios abajo para que salga el agua de riego que sobra.

MESAS DE CULTIVO

En muchos 'gardens' venden cómodas mesas de cultivo (no tendrás ni que agacharte). Pero Ester Casanovas -alias 'Picarona' cuando ejerce de experta horticultora- te enseña en sus talleres a triunfar con un simple saco de tierra (especial para huertos), abriendo tú los agujeros de drenaje y el orificio de arriba -con dos pequeños cortes en forma de cruz- donde colocarás el plantel (la versión mini de la planta, vaya).

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Un clásico es recurrir a la botella de plástico.

La manera que más me gusta (y la más apañada) es la siguiente: haces miniagujeros en el tapón, cortas la botella por la mitad y la parte de arriba la colocas invertida sobre la de abajo. Será tu pequeño tiesto (empieza con fresas y triunfarás).

Dispuesta así, el culo de la botella le dará estabilidad y te servirá para recoger el agua de más con sus correspondientes nutrientes, que reutilizarás para volver a regar.

ADICTA AL RECICLAJE

Por cierto, es muy probable que acabes enganchado al reciclaje. Picarona ha convertido en minihuertos desde una bota vieja hasta un váter que encontró en la calle y ahora luce en la terraza de su amiga. "¡No veas cómo impacta! -exclama la autora del recomendable libro 'Hortelanos de ciudad' y del completísimo blog www.picaronablog.com-. Voy caminando y no paro de ver posibles macetas, palos para las tomateras... Se me desata el instinto reciclador", ríe.

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Picarona, en pleno taller. FERRAN NADEU

HUERTOS VERTICALES QUE REDUCEN EL CALOR DE LA CASA

En el Aula Ambiental del desconocido Bosc Turull (en Gràcia) ofrecen talleres impartidos por profesionales que enseñan, incluso, a convertir cajones en huertos verticales, que fijarás al cabo de unos meses en la pared y con los que crearás un muro vegetal que reducirá el calor de la casa. Pero para eso, más que tener mano verde –como se dice de quien tiene buena mano con las plantas–, has de ser un manitas con el bricolaje.

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Caja de porexpán, botella, regadera... todo es candidato a convertirse en tiesto.

No te estreses: recuerda que una maceta al uso puede servir (siempre que no aspires a recolectar melones, sandías y calabazas, claro). Pasemos entonces a hablar del sustrato, que es como se llama a la tierra de los huertos.

AL RICO CULTIVO

Por cierto, si te da por recuperar una maceta que relegaste al olvido en una esquina del balcón, piensa que habrá perdido los nutrientes, así que cambia la tierra por un sustrato esponjoso (que permite que respiren las raíces y retiene la humedad), ligero (no interesa que pese demasiado) ¡y nutritivo!

Picarona siempre dice que con el riego lo único que haces es saciar la sed, pero no hay que olvidarse de la comida. Sí, ya hemos dicho que comercializan sacos especiales para huertos, pero puedes prepararla tú mismo mezclando un 40% de humus (abono que fabrican las lombrices) con un 60% de la mágica fibra de coco (que debes sumergir antes en agua un buen rato y comprobarás cómo su tamaño aumenta de forma espectacular).

Una vez hecha la mezcla, llena el contenedor dejando un par de centímetros de margen, no se vaya a caer cuando riegues. Y no la aprietes demasiado.

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Planteles de Pitort, en Viladecans. DANNY CAMINAL

SI NO TIENES SOL, NO TE RINDAS

Si tu balcón o terraza están orientados al sur, estás de suerte. Y si dispones de seis horas de sol como mínimo, ¡bingo! Pero como esto no se elige (como tampoco puedes derribar el edificio de enfrente que tapa vistas ¡y luz!), si este no es tu caso, actúa en consecuencia.

Lo más inteligente es que descartes las plantas de fruto (pimientos, berenjenas, calabacines...). Te saldrían raquíticas y estériles. Y prueba con lechugas, acelgas, canónigos, rúcula, ajos, puerros, rabanitos y espinacas. Aunque cuidado con el alimento-secreto de la fuerza de Popeye: si el sol es casi nulo, acumula en sus hojas nitritos que pueden ser tóxicos. Tampoco tendrás problemas con las plantas aromáticas. Y no te olvides nunca de la indispensable albahaca, aunque tu huerto sea soleado. Es un excelente repelente de insectos.

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Planteles de lechuga lombarda. FERRAN NADEU

¿CÓMO PLANTAR Y REGAR?

Riega el sustrato y remuévelo para que se airee. Si optas por semillas, no las entierres demasiado, porque morirán en el intento de asomarse -y si se trata de un plantel, hunde la raíz hasta la base-. Al principio, proporciónales bastante agua para mantener la humedad mientras dura la germinación. Y cuanto más crece la planta, más hay que regarla.

Pero un fallo muy habitual es excederse. ¡La de hortalizas que fallecen ahogadas porque se pudren las raíces! Picarona hace una comparación pastelera muy práctica: igual que pinchas el bizcocho con un palillo y cuando sale seco es que ya está hecho, introduce el dedo en la tierra. A veces está seca solo la parte superficial, no el interior. Y deja que la planta y la maceta te hablen: si está mustia o si golpeas el recipiente y suena hueco, ¡a por la regadera!

El agua de lluvia es la mejor. Recógela siempre que puedas. La del grifo, en cambio, deberás dejarla reposar un día para que el cloro se evapore. Ah, y en invierno riega por la mañana mientras que en verano será mejor que lo hagas al atardecer (evitarás pérdidas de agua por evaporación).

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Planteles de lechuga de Ca L'Agustí. FERRAN NADEU

Recuerda que debes separar las semillas y los planteles según sea la especie (si los juntas demasiado, fracasarás). Algunos necesitan más distancia. Las tomateras, las judías y los guisantes, por ejemplo, exigen su espacio (unos 50 centímetros) y requieren de cañas para guiar su crecimiento.

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ESTUDIO ANVERSAL

Y debes saber que hay plantas que se llevan muy bien entre ellas (como los espárragos y los tomates, o las lechugas y las cebollas) y otras que se perjudican si están a lado (en la última página del suplemento te hablamos de ¡la guerra de las hortalizas!).

No te olvides de abonar dos o tres meses después de la plantación. Y memoriza tres símbolos químicos que encontrarás indicados en muchos preparados: el nitrógeno -favorece que crezcan las hojas-, el fósforo -refuerza la resistencia de la planta y ayuda a desarrollar las raíces- y el potasio -favorece la floración y el desarrollo de los frutos-.

¿Y qué pasa con los abonos caseros, como el poso del café? Pues que es un pelín ácido y podría cambiar el pH del sustrato si pones demasiado.

Pero con moderación puedes esparcirlo en época de floración porque es rico en potasio.

BICHOS Y ENFERMEDADES

Si quieres que tus flores sean polinizadas y den frutos, te falta un paso más: atraer a abejas, mariposas, mariquitas (¡esas maravillosas zampapulgones que se llegan a comer 400 al día!)...

Tener cerca del huerto, o dentro mismo, flores llamativas como las vistosas capuchinas es una buena jugada. Además ¡resulta que puedes comerte las flores y las hojas!

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Helena Laveda, en la centenaria Ca L'Agustí. FERRAN NADEU

¿Y qué hacer para poner en jaque mate a los animales y a las plagas que dañan la cosecha? "Si encuentras alguna anomalía en las plantas, es básico poner remedio rápidamente", aconseja Helena Laveda, que lleva 20 años encargándose de los planteles de la centenaria Ca l’Agustí. "Un centro con mucha historia, ligada a la agricultura. Siempre ha pertenecido a la mismos dueños, la familia Crusellas, que generación a generación la ha convirtiendo en lo que es hoy. La última transformación (la más arriesgada) la hizo Josep Marrugat Crusellas cuando, hace unos treinta años, apostó por introducir la planta ornamental, sin descuidar sus orígenes, el plantel. Ca l'Agustí aporta al cliente experiencia en el sector, un buen asesoramiento técnico, material de primera y de proximidad".

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Planteles de tomates. DANNY CAMINAL

Si la opción de las aromáticas-repele-bichos no es suficiente para acabar con los bichos, Helena Laveda recuerda que "existen tratamientos fito-sanitarios a base de productos 'bio' (en el mercado hay una amplia gama) que te ayudarán. Es importante que tu huerto sea lo más ecológico posible. Pero si te decantas por los productos sintéticos, no te olvides de usar la dosis adecuada y respetar el plazo de seguridad a la hora de la recolección. Solo así evitarás que sean dañinos para la salud. Lo importante es identificar el problema, ya sea una plaga o algún tipo de enfermedad. Y, ante la duda, acudir a un centro de confianza que te asesore".

Laveda insiste en la importancia de "no explotar la mesa de cultivo". "Además de impedir que crezcan las plantas y absorban los nutrientes esenciales, provocas, precisamente, un clima propicio para plagas y enfermedades".

LA RECOLECCIÓN

No te impacientes. Es importante saber cuánto tiempo debe pasar desde que siembras hasta que puedes empezar a recolectar. Hay plantas muy agradecidas, como la acelga. No requiere excesiva luz, se recomienda sembrar en primavera (pero es apta todo el año) y, como pasa con la lechuga, puedes ir consumiendo las hojas del exterior mientras sigue creciendo. El brécol, en cambio, necesita ¡hasta 40 semanas!

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El meu hortet urbà está en la calle de València. ÁLVARO MONGE

¿DÓNDE COMPRAR?

Los 'macetahuertos' son ya una tribu. Y cada vez más gardens y establecimientos de todo tipo (como Bauhaus) van llenando sus estanterías de todo lo que necesitas para convertir tu balcón y terraza en un huerto urbano.

Recomendamos la céntrica y coqueta El meu hortet urbà (València, 121) y la cómoda Ca L’Agustí (Pere IV), con párking y todo, de la que ya te hemos hablado. En ambas puedes comprar mesas de cultivo de madera o galvanizadas, tierras (la fibra de coco y el humus, que no falten), abonos varios, plantas, planteles, semillas, vermicompostadores, con las lombrices californianas incluidas para hacer tú mismo el abono...

DEL BALCÓN A LA PARCELA

Y si lo del huerto urbano es solo un primer paso, si tu sueño es ser un hortelano con todas las de la ley, no dudes en ir a Pitort (Camí de Pitort, Viladecans), donde además de venderte lustrosos planteles y abonos te alquilan parcelas de 100 metros cuadrados, con sus riegos automáticos, electricidad, vigilancia asegurada, servicio de barbacoa... Y no solo eso: sus consejos van a misa.

Lo llevan tres socios dicharacheros: Xavier Calbet, Pedro Soto y Cándido Barrera. Y muy pronto abrirán una agrotienda en la carretera antigua de València (también en Viladecans), con fruta y verduras que ellos mismos cosechan en el Baix Llobregat.

En Pitort tienen también hasta cultivos hidropónicos (una técnica en la que no necesitas sustrato), en donde plantan unas fresas que quitan el sentido.

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El dicharachero Pedro Soto, uno de los tres socios de Pitort. DANNY CAMINAL

PROPUESTA PARA ‘DUMMIES’

Lo del huerto de interior hidropónico se está extendiendo cada vez más. En Ikea mismo tienen uno que te venden con unas semillas que germinan en tapones de espuma absorbentes instalados en una bandeja que autorregula el agua que necesitan, y lleva incorporada una lámpara solar. Crecen sin tierra ni sol, ¿te imaginas? Pues resulta que este sistema cuenta con el respaldo de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas.

TIERRA EN LAS UÑAS

El romanticismo a tomar viento. Con lo maravilloso que es mancharse las manos, que la tierra se incruste en las uñas, observar las necesidades de las plantas y satisfacerlas (¡son tan agradecidas!), desenterrar esa zanahoria que empieza a asomarse, como diciendo: "¿qué hay de nuevo, viejo?"... Por cierto, si conoces a alguien que tenga un conejo, sus heces pueden servirte de abono. Pero esto da para otra película, tan animada como es la horticultura.