El Periódico

Concierto Beatles

entrevista con la Pianista

Yuja Wang: «Puedo convertir en sexi cualquier música»

Actúa hoy en el Auditori y mañana, en Girona

Entrevista con la pianista Yuja Wang.

MÒNICA TUDELA Foto: CARLOS MONTAÑÉS

Entrevista con la pianista Yuja Wang.

MARTA CERVERA / Barcelona

Martes, 21 de mayo del 2013

La pianista china Yuja Wang, una fan de la moda y a quien le gusta estar a la última, posa en el Auditori.


A sus 26 años, y con una carrera meteórica, la pianista china Yuja Wang transmite una sintonía brutal. Se la ve a gusto consigo misma, alegre, feliz y satisfecha de volver a Barcelona, donde hoy ofrece un recital con obras rusas y francesas en el Auditori. Mañana actuará en Girona. Tan fan de la moda como de las partituras, sorprendió al fotógrafo con un atrevido vestido y tacones estilete que resaltaban sus armas de mujer.

-Es increíble verla tan joven y con ese carisma que emana, esté o no frente al piano. ¿El secreto?

-Tengo 26 años. Empecé a tocar a los 6. A lo largo de estos 20 años he tenido suerte. He estado en el sitio correcto en el momento preciso, he hecho las cosas que más me gustan y disfruto con lo que hago. Evidentemente, hay momentos de aburrimiento en los viajes, las esperas... Pero cuando llega el momento de tocar en un concierto me olvido de todo eso. Tocar en directo es mágico; me hace sentir viva y feliz.

-¿Es posible hallar la misma felicidad fuera del escenario?

-Hago unas 120 actuaciones al año y me han recomendado a menudo bajar el ritmo y disfrutar más de la vida. Pero no es lo mío. En Navidades paré para quedarme en Nueva York, donde está mi base. Me encanta ir allí pero a las dos semanas me aburro. Yo necesito tocar, salir a escena. Allí es donde realmente me siento viva, comunicativa, creativa.

-De su repertorio, ¿a qué piezas recurre cuando se siente sola?

-No me gusta tocar para mí, prefiero escuchar a Rihanna. Pero llegado el caso supongo que tocaría algo de Chopin. Es un genio.

-¿Y si quisiera retarse a sí misma?

-[Risas] ¿Ponerme a prueba? Ya no me interesa impresionar. Lo tengo superado. Al final de la adolescencia me encantaba abordar las transcripciones de Volodos, de Horowitz, de Cziffra... Eso impresiona por el virtuosismo que requiere, pero lo más impresionante sería memorizar todos los Études de Ligeti, algo que nunca haré.

-Imagine que ha tenido un mal día. ¿Qué tocaría para consolarse?

-Elegiría algo para acabarlo de estropear, para sentirme aún peor. Algo dramático y sentimental para exagerar ese sentimiento. Podría ser cualquier cosa: Gluck, Beethoven...

-¿Y en un momento de euforia?

-Eso es lo que siento normalmente tras un concierto. Tocaría un bis. En París ofrecí seis porque me sentía realmente eufórica. Cuando acaba un concierto, ya me he familiarizado con el piano y quiero expresarme y ver qué más puedo hacer con él, interpretando piezas que he tocado y que siguen aportándome cosas. Es como reencontrar a viejos amigos. Por eso me encanta ofrecer bises.

-¿Cuál es la música más sexi?

-¿Sexi? Puedo convertir en sexi cualquier cosa. La música es muy sensual y hay de muchos tipos. Scriabin, por ejemplo, es muy sexi con sus indicaciones en francés. Y las armonías de Rachmaninov también lo son, aunque de una manera muy diferente. Incluso Mozart puede ser sexi. Y Chopin, aunque de una forma aristocrática. No sé, depende del estado en que me encuentro.

-Hay músicos jóvenes cuyo objetivo es tocar rápido...

-Nunca me interesó tocar rápido, ni fuerte, tampoco me guío por objetivos. Aunque suena cursi, el momento más feliz para mí es cuando me convierto en un transmisor de la música. La música me ayuda a crecer, a transformarme en lo que soy.

-¿En qué sentido?

-Antes era una persona más oportunista, fluía con la vida. Si me salía un concierto, aunque estuviera supercansada y fuera una locura, aceptaba hacerlo. Con la edad he cambiado. Ya no soy tan atrevida, ahora me lo pienso más. Todos los conciertos que tengo programados hasta final del 2015 me llenan, porque son cosas que me apetece hacer.

-¿Qué espera de su nuevo disco con la Joven Orquesta Simón Bolívar, de Venezuela, dirigida por Dudamel?

-La grabación fue un éxito. Se hizo en directo. Fue un milagro que halláramos cuatro días en nuestras agendas para grabar dos de mis obras favoritas: el Concierto número 2 de Prokofiev y el Tercero de Rachmaninov. Esta orquesta tiene una energía y un entusiasmo increíbles. Están en forma, les gusta ir al límite, tienen sangre caliente, corazón y pasión. Sus músicos tienen mi edad y parecía que hubiera telepatía entre nosotros. Ha sido un sueño.

Competición se había olvidado de la quinta cartulina amarilla del argentino por un error de transcripción