El escritor chino Mo Yan llevaba unos días refugiado en su pueblo natal, Gaomi, en la provincia de Shandong, para evitar la presión previa a la entrega del Premio Nobel de Literatura, prácticamente reclamado a la Academia Sueca desde la prensa oficial de su país. Y de momento, desde su retiro, sus primeras reacciones han llegado a través de los medios estatales. El escritor, en declaraciones a la agencia Noticias de China, se ha declarado "feliz" por el premio y ha prometido que "seguirá volcándose" en sus escritos.
"Me concentraré en la creación de nuevas obras. Me quiero volcar aún más en ellas para mostrar agradecimiento a todo el mundo", ha declarado. "Pero no pienso que este premio sea todo. Creo que China dispone de numerosos autores muy dotados. Su brillante producción también merece ser reconocida en el mundo", opina el autor, citado por la agencia France Presse.
La atribución del Nobel de Literatura a Mo Yan es "un hecho feliz para la literatura china", ha comentado a su vez He Jianming, vicepresidente de la Asociación de Escritores Chinos. A su vez, el Diario del Pueblo ha transmitido sus felicitaciones al escritor. Los medios oficiales consideran a Mo el primer nobel de literatura chino, sin tener en cuenta al exiliado nacionalizado francés Gao Xingjiang.
Los miembros del Comité Nobel fueron tildados de "payasos" hace dos años tras conceder el Nobel de la Paz al disidente Liu Xiaobo.