Los Presupuestos Generales del Estado han asestado un recorte drástico a las academias, de la Real Academia Española al Institut d'Estudis Catalans. Pero las tijeras no son iguales para todos. Las reales academias españolas verán reducir sus recursos en el 2013 en un 39%, todas y cada una de ellas en la misma proporción. Las academias catalana, gallega y vasca, en cambio, verán recortada la aportación del Ministerio de Cultura en un porcentaje superior: exactamente el 50% cada una.
En términos absolutos, el gran tijeretazo es el de la Real Academia Española (de 3,12 millones de euros a 1,9, un 39% menos). El resto de academias, muchas de las cuales tienen una actividad mortecina que ni de lejos se acerca a la de la RAE (en publicaciones e internet), sufren el mismo recorte lineal. La Real Academia de Historia, por ejemplo, pasa de 916.000 euros a 558.000, la de Ciencias Morales y Políticas de 706.000 a 431.000, la Real Academia Nacional de Farmacia de 482.000 a 294.0000... Y así sucesivamente las de Medicina, Jurisprudencia y Legislación, Ingeniería, Ciencias Veterinarias, de Bellas Artes, y hasta un total de 13 instituciones. Por cierto, la partida separada "a la Real Academia de Historia para mantenimiento y actualización del Diccionario Biográfico Español", el polémico trabajo que se publicó trufado de errores y contenidos filofranquistas, sigue en los presupuestos (con 99.000 euros, un 39% menos).
En cambio, solo cuatro academias son tratadas con otro rasero: aquellas en las que el Ministerio de Cultura complementa las aportaciones de las comunidades autónomas. El Institut d'Estudis Catalans, por ejemplo, pasa de recibir 682.000 euros del Estado a conformarse con 341.000 euros. La Real Academia Galega, la Academia de la Lengua Vasca y la Sociedad de Estudios Vascos (en el caso de Euskadi, a diferencia de Catalunya y Galicia, la academia de la lengua y las del resto de disciplinas forman dos instituciones aparte), ven perder también el 50% matemático de sus recursos estatales.
El ministro José Ignacio Wert parece dispuesto a facilitar munición al 'conseller' Ferran Mascarell, que le acusa de castigar a las instituciones catalanas en los Presupuestos Generales del Estado, incluso aquellas en las que participa el Ministerio de Cultura, y pensar solo en las instituciones de ámbito español y radicadas en Madrid. El distinto trato a las academias por criterio territorial se suma a la supresión de la partida de gastos de capitalidad para Barcelona o una reducción proporcionalmente mayor de la participación estatal en los equipamientos no situados en la capital española.