Más dama de la canción que nunca y entre gira y gira internacional (la última por China), Luz Casal volvía a Barcelona. De nuevo al Liceu y con un espectáculo similar al de sus últimas visitas, pero sin que ello menguara, una vez más, su carácter de acontecimiento; con el gran teatro lleno y las cabezas del público asomando a lo largo de los laterales de sus cinco pisos. «Cuando me preguntan que conciertos han marcado mi vida hay veces que me salgo por la tangente; no por gallega sino porque en el aquel momento no lo recuerdo», bromeó Luz. «Pero cuando me acuerdo digo: hay un sitio al que voy muchas veces... Y no voy a precisar más, creo que lo entendéis perfectamente». Lo cierto es que el terciopelo rojo del Liceu parecía hecho a medida para la estética que configura su último trabajo, el retrospectivo Un ramo de rosas.
La cantante Luz Casal, el pasado jueves al inicio de su concierto en el Gran Teatre del Liceu. ÁLVARO MONGE
Información publicada en la página 53 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 26 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Con la canción inédita que lo titula, y tras los encendidos boleros de La pasión, su mítica aportación a la película Tacones lejanos queda más cerca que nunca. ¿Cierra un círculo artístico? No exactamente. Lo suyo son más bien como círculos concéntricos sobre la superficie del agua. Su carrera, en incesante expansión, dibuja un recorrido tan singular como su inequívoco estilo vocal.
«Yo te contemplo serena desde la altura de mis tacones», ironiza la letra de Un ramo de rosas. La cantó solo acompañada por su compositor, Juan Cerro. «Y ya que estamos en el Festival de Guitarra, decir que es uno de los guitarras con más talento y buen hacer», dijo tras contar cómo confeccionaron juntos la pieza.
Una rosa, tupida y encarnada, le arrojó alguien del público en otro momento, que ella, tras alisar el tallo, colocó en su escote antes de cantar en catalán Boig per tu y dedicarlo «a la memoria de Carles Sabater».
PÉTALOS Y ESPINAS / Fiel a sus clásicos y orgullosa de ello, como manifestó al presentar Piensa en mí, que repetiría tras más de dos intensas horas en una inédita nueva versión aligerada, hermanando el bolero mexicano con el antillano. También Capítulo acabado sonó con escueto y punzante arreglo recién creado, Te dejé marchar se benefició de toda un sección de cuerda real, sus fetiches rockeros cobraron aliento soul con la sección de metal e hizo de su versión de Gracias a la vida todo un rosario de pétalos y espinas. Verídico y redentor.