¿Pueden la enfermedad y el dinero ser la misma cosa? Si hacemos caso de la cita de Benjamin Franklin que encabeza Todo esto para qué, «el tiempo es dinero», diríamos que sí, que el tiempo gasta el cuerpo al mismo ritmo que desgasta nuestras cuentas corrientes; que, en fin, el consumo del dinero nos acerca a la muerte. Lionel Shriver (Gastonia, Estados Unidos, 1957) ha escrito una novela alrededor de esa idea, haciendo del sistema sanitario norteamericano la diana de todas sus críticas. Da la impresión que Shriver empezó a redactar la novela para demostrar una tesis, un poco a la manera de sus trabajos periodísticos para The Guardian, y que acabó encontrando el corazón de sus personajes entre las ruinas de su investigación. Y gracias a ellos, a la verdad que encarna su sufrimiento, su solidaridad, su egoísmo, Shriver se topa con lo que importa. Esto es, la vida.
Información publicada en la página 62 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 30 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«El dinero genera el tiempo. Antes era al revés. El tiempo cronológico aceleró el ascenso del capitalismo. Todo el mundo ha dejado de pensar en la eternidad». Esta cadena de aforismos pertenece a Cosmópolis, la novela de Don DeLillo que vaticinó el cataclismo financiero del 2008 cinco años antes de que ocurriera. El clima apocalíptico post-11S allanó el terreno a DeLillo para escribir una novela sobre el fin de la contemporaneidad protagonizada no por personajes sino por ideas en carne y hueso. DeLillo optaba por la única vía posible para que su experimento, entre la ficción y el ensayo conspiranoico, llegara a buen puerto: un onirismo abstracto desprovisto de tensión dramática.
Shriver, que publicó Todo esto para qué cuando Obama fracasaba en su iniciativa de nacionalizar parte del draconiano sistema sanitario estadounidense, ha tomado el camino contrario.
LOS PERSONAJES / El único problema grave de la novela de Shriver es que, en ocasiones, hace hablar a sus personajes como si estuvieran en un debate televisivo. No es muy creíble que el expropietario de una empresa de reparaciones o su compañero de trabajo, manitas a domicilio, suelten parrafadas que parecen haberse escapado del editorial de un periódico. Shriver necesita que sepamos sus opiniones sobre el sistema sanitario subrayando en fosforescente lo que debemos pensar sobre el tema, olvidándose por el camino de que ha construido unos personajes y una trama lo suficientemente poderosos para que Todo esto para qué sea una gran novela. Y en cierto modo lo es, no por su postura crítica contra los que hacen negocio con la salud del pueblo sino porque habla desde la emoción auténtica del mundo de la pareja, de la enfermedad, del paso del tiempo y de los sueños no cumplidos.
Que Shep sacrifique sus ahorros para empezar de nuevo -para vivir lo que llama la Otra Vida- en un país exótico cuando a su mujer le diagnostican una enfermedad terminal es el punto de partida de una novela que cuenta cómo el dinero controla nuestro destino. El amor y la muerte son fuerzas económicas que tensan nuestro cuerpo, el mundo es una gran balanza de pagos en busca de un imposible equilibrio, el alma de un buen hombre siempre añorará la plusvalía de su media naranja.
Y, después de todo, lo que queda es dolorosamente concreto: que, a pesar de que nuestro bienestar se mida con las fluctuaciones de la bolsa, siempre valdremos mucho más de lo que dicen los mercados.
3TODO ESTO PARA QUÉ
Lionel Shriver
Trad.: Daniel Najmías. Anagrama
559 p. 24,90 €