El Periódico

El divertimento de Ramon Casas

El MNAC reúne 11 sombras chinescas inéditas realizadas por el pintor en colaboración con el dentista Josep Meifrèn

El divertimento de Ramon Casas

IDA JANSSON

La vitrina con las sombras chinescas de Casas, en la exposición del MNAC.

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

Miércoles, 29 de junio del 2016 - 20:22 CEST

Las piezas han entrado en el museo como depósito de los herederos durante los próximos 10 años

Josep Meifrèn era dentista. También era hermano del pintor Eliseu Meifrèn y muy amigo de Ramon Casas, además de uno de los 'parroquianos', así llamaba Pere Romeu a sus clientes, de Els Quatre Gats. También fue coautor de un conjunto de sombras chinescas: Casas las dibujó y él las artículo y mecanizó. Unas obras de las que, pese a que datan de finales del XIX, se desconocía su existencia, o mejor su supervivencia, porque de su creación sí se sospechaba. Pero nadie del mundo académico las había visto hasta el día en que Pere Jiménez Meifrèn abrió las puertas de su casa y ahí estaban, en la pared del salón formando grupos de tres, seis, nueve y dos piezas. Ahora, tiempo después, 11 de ellas ocupan espacio en las salas del MNAC en un "'display" que no exposición", según el director del centro Pepe Serra, que acoge estas obras junto con otras 43 (carteles, invitaciones y álbumes) que explican la relación de Casas con las prácticas artísticas populares y ponen el foco en el círculo bohemio que orbitaba en torno a Els Quatre Gats.

Lo del 'display' viene a cuento porque las piezas lucen dentro del recorrido de la colección permanente del museo, en la misma sala que presiden las archiconocidas 'Ramon Casas y Pere Romeu en un automóvil' y 'Ramon Casas y Pere Romeu en un tándem', y es la aportación del Palau Nacional a la conmemoración del 150º aniversario del nacimiento de su autor, Casas. Un creador que aquí no se muestra como paradigma del modernismo sino como "un artista transgresor, rompedor y vanguardista", explica Francesc Quílez, el comisario, que añade: "Es el Casas total, versátil, diverso, polifacético, un hombre prácticamente renacentista deudor del contexto de la cultura de los cabarets franceses". Un creador que junto a sus compañeros de bohemia y taberna utilizaban la ironía para dibujar la realidad. "Eran traviesos y socarrones", a juicio de Quílez y a juicio de lo que la exposición exhibe. 

LA MALETA MISTERIOSA

Documentos que hacen referencia a los espectáculos teatrales y de guiñol, incluso de boxeo, que se celebraban en Els Quatre Gats cada noche. Y también, cómo no, a las sombras chinescas, una tradición muy enraizada en la Barcelona popular desde mitad del XIX, que se practicaba tanto en los locales públicos como en las casas privadas. Las que realizaron Casas y Meifrèn no parece que tuvieran como objetivo un escenario, "seguramente fueron el ejercicio lúdico de reproducir la imagen de algunos de los más célebres parroquianos que frecuentaban el local", apunta Quílez. Un "divertimento" en el que pueden reconocerse a Àngel Guimerà, Miquel Utrillo, Pompeu Gener, Pere Romeu y al propio Casas.

El cómo han llegado las inéditas sobras chinescas al MNAC lo explica Jiménez Meifrèn, que las ha cedido al museo por 10 años con la idea de que "todo el mundo pueda verlas". Él las ha disfrutado toda su vida, desde que Josep Meifrèn enviudó y apareció en la casa de la madre de Jiménez Meifrèn. "Llegó con una caja de cartón misteriosa entre el equipaje" de acceso vetado, recuerda. Su fascinación fue tanta que cuando se independizó incluyó la caja (con las sombras dentro, por supuesto) entre sus maletas. Años después, una exposición sobre Els Quatre Gats en la Pia Almoina le hizo darse cuenta que las suyas eran las únicas sombras supervivientes. Así que decidió "ser generoso". Pero avisa: "No puedo vivir sin ellas, así que el museo me tendrá que hacer fotografías para poder llenar los marcos que ahora han quedado vacíos". Los llenos, en el MNAC hasta el 27 de noviembre.

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