Marçal Forés, barcelonés de 30 años, opta al premio al mejor Nuevo Director del Festival de San Sebastián con su debut: Animals, película respaldada por Escándalo Films, productora de la ESCAC
Marçal Forés, ayer en San Sebastián, junto a una copia del peluche que aparece en 'Animals' JOSE TIRADO
Información publicada en la página 54 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-J. A. Bayona, Kike Maíllo, Roser Aguilar, Mar Coll, Elena Trapé... ¿Qué tiene la ESCAC?
-Que se trabaja mucho desde el primer día. Cuando te licencias, estás preparado y tienes experiencia con la cámara. Nos enseñan muy bien. Bayona, por ejemplo, fue profesor mío. Me marcó mucho.
-¿Qué aprendió de él?
-Siempre nos insistía en que las películas tienen que entenderse, tienen que funcionar. Para él, es muy importante que el director tenga claro lo que quiere contar. También nos enseñó que un filme tiene que tener corazón.
SEnDAnimals habla del paso hacia la madurez, cuando dejamos de ser niños. ¿A usted le marcó?
-¿A quién no? Es una época en la que pierdes fuelle y empiezas a tener responsabilidades que antes no tenías.
-El protagonista es un joven de 17 años que habla con su oso de peluche, que también tiene voz. La historia se podía haber desarrollado en las calles de Barcelona, pero escogió usted un bosque.
-Rodamos en Sant Llorenç de Morunys porque quería darle un ambiente de cuento. Además, mi objetivo era huir de una ciudad en concreto o de un pueblo en concreto. Me gusta la idea de que la acción se podría desarrollar en cualquier sitio del mundo porque lo que más me interesa no es dónde está ubicada la película sino la etapa vital de su protagonista.
-¿Preparado ya para abordar su siguiente proyecto como director?
-Primero hay que ver como va Animals. A ver qué pasa en San Sebastián, y a ver cómo va el estreno, el 26 de octubre.
-Compañeros suyos de la ESCAC que el año pasado presentaron en el festival Puzzled love ahora están haciendo con crowdfunding Tot els camins de Déu.
-Sí, yo he puesto también una pequeña cantidad de dinero en el filme. Estamos en una época en la que parece que el cine medio no existe. Todo son grandes producciones o películas hechas con un iPhone.
-En estas últimas muchas veces no se paga a técnicos ni a actores.
-Bueno, yo me pregunto si Almodóvar pagó a Alaska cuando dirigió Pepi, Luci, Bom... La industria está desorientada y van a sobrevivir los que tengan talento. Para mí, las dos últimas mejores películas del cine español son Iceberg, de Gabriel Velázquez, y Diamond flash, de Carlos Vermut. He visto cosas en ellos que no veo en otros directores.