El escritor madrileño Lorenzo Silva ha agradecido el premio en catalán y ha dicho: "Mi deseo es que entre mi Madrid y mi Barcelona no haya nunca más raya divisoria que este meridiano, que no es más que una línea imaginaria", aunque ha añadido que esto es una democracia y cada uno tiene derecho a su opinión.
El autor, cuya esposa es catalana, ha comentado que Barcelona siempre ha sido muy generosa con él y que la ciudad, donde ya ganó el Premio Nadal, es un personaje más de la novela. Ha destacado que comparte con el personaje del libro haber vivido en Madrid --su ciudad natal-- y en la provincia de Barcelona, los dos lugares donde el escritor vive desde hace cuatro años.
En la rueda de prensa posterior a la proclamación del ganador, explicó que son dos lugares con matices y, a la vez, con muchísimos elementos en común, pero ha lamentado que finalmente se imponen "los matices". Sobre su personaje principal, ha evocado una frase de la novela, en la que dice que "volar puentes llena muchas más portadas que tenderlos". "Nos falta vivirnos más los unos a los otros, y visitarnos menos", ha añadido para defender que es mejor conocerse mejor que limitarse a las visitas mutuas. También ha asegurado que "es difícil tener problemas" en los dos lugares donde vive: un barrio de la comarca barcelonesa del Baix Llobregat y la periferia sur de Madrid. "Esos problemas no existen allí; son imaginarios", ha dicho sobre el debate del encaje de Catalunya en España.
Lorenzo Silva posa con su galardón junto a José Manuel Lara (izquierda), Artur Mas y José Ignacio Wert. ELISENDA PONS