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RELATO. LAS 6 MEJORES MANERAS DE ABANDONAR A ALGUIEN (3)

El antecedente de aquellos que optan por la huida y luego deciden regresar a la pareja está en uno de los textos más antiguos. ¿Su inventor? Homero

3. Método Odiseo

Lunes, 27 de agosto del 2012 - 11:12h. Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
por CARLOS ZANÓN

Los mejores logros de la humanidad los han conseguido gente que no quería estar en su casa. No hay propuesta más sugestiva que unos amigos picando a tu puerta al rayar el ocaso. Sin darte tiempo a pensar piden que te vistas y ensilles tu caballo. Hay preguntas que admiten solo una respuesta. Una de ellas es: ¿te vienes por espacio de 6 años a beber, comer, matar y fornicar a diestro y siniestro de camino a Tierra Santa? Eso fueron las Cruzadas pero podíamos referirnos al descubrimiento de América. Tanto a la gira de los Guns'n'Roses en el 91 como buscar a Livingstone. Siempre es lo mismo. Adiós a tu patria. A tus padres. A tu mujer e hijos. Vivencias, nuevas pieles y agujeros, delitos, cirrosis y sífilis. Algunos --los apóstoles, unos absentistas avant la lettre-- evitaban los aspectos violentos y sexuales. Eso sí, mucho rollo de pescadores de hombres y la simiente que cae en piedra, pero Los 12 solo hacían que comer, beber y escuchar al listo del grupo.

FLAVIO MORAIS

Pongo ejemplos masculinos porque los brutos hemos condenado históricamente a las mujeres a la esclavitud. De jugar en un plano igualitario, la desbandada femenina hubiera sido idéntica. Ver 20 chicas con una polla de plástico como diadema en una despedida de soltera deja pocas conjeturas. Y es que, se diga lo que se diga, todos odiamos nuestro hogar. Los cajones de la ropa limpia y ordenada. Los sitios donde dejamos paraguas y abuelos. Los menús de siempre. El ruido de la tribu. Pero, farsantes, fingimos lo contrario.

El problema de, por ejemplo, ir a hacerte pintor a París es que la gente que se queda se enfada y se venga de ti. Olvido, infidelidad, hijos resentidos. Pero hay un método que te permite abandonar la relación y retomarla si es así es tu deseo. Hubo muchos tipos astutos --Picasso, Lord Byron-- pero Odiseo fue el puto amo, que diría aquel que tiene algo de Odiseo mezclado con Sir Lancelot y Lady Di.

Para aquellos que no pasan la hora del crepúsculo leyendo a Ptolomeo mientras uno de sus 13 hijos caza con arco y flecha un jabalí, repasaremos literatura griega clásica. Los héroes se definían por un rasgo esencial. El de Odiseo era la astucia. Un rasgo alejado del ansia de gloria de, por ejemplo, Aquiles (¡Paulo Bento, tiro yo el quinto penalti!). Un ejemplo. Cuando a Odiseo le vienen a buscar para enrolarle en la guerra de Troya él finge estar loco. De tal manera que quita el yugo a unos bueyes y se pone a arar el campo. La treta no surte efecto. En Troya es uno más. Pero en La Odisea, es ya protagonista absoluto. Su autor es Homero, un vate genial cuyo aliento épico aún perdura en el arte popular (no tanto en la vida pública, para qué engañarse). El poema narra el supuesto interés de Odiseo en regresar a Ítaca donde además de Lluís Llach y Uriel Bertrán le esperan su mujer Penélope, su hijo Telémaco y un perro. Hablo de supuesto porque esa voluntad, de existir, fue frágil. Diez años intentando volver a casa exige una gran imaginación a la hora de explicarlo. Que si ahora Polifemo, que si ahora unas sirenas, que si los lestrigones, por no hablar de su romance con la ninfa Calipso, que es como si Julianne Moore te retiene para que te cases con ella. Un oxímoron, vamos.

Ésa es la parte maravillosa del Método Odiseo. El, mediante una habilísima treta de prestidigitador, pasar de crápula a víctima. No es que yo no quisiera volver antes pero un control de alcoholemia, la falta de taxis, un secuestro en Madrid... Yo quería volver pero no podía. Don Quijote, Camarón de la Isla o Mick Jagger son Odiseos volviendo a la Venta de la Ama, a Chispa y a Jerry Hall --temporadas 1977-1999-- son tipos que no pudieron, supieron o quisieron llegar antes. Es un abandono sutil. Un nudo gordiano psíquico para los que se quedan y un juego de aprendiz de brujo para el que abandona sí pero no.

Odiseo vuelve hecho unos zorros. Una farra de 10 años más 10 de guerra troyana le hace irreconocible. Penélope está a punto de volver a desposarse. No lo conseguirá. Odiseo es egoísta. Lo quiere todo. El recuerdo y el olvido. Solo su perro lo reconoce. A mí, a veces, ni eso.

Y MAÑANA: 4. Método Elvis

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