La Mostra presentó ayer las dos primeras películas candidatas al León de Oro, y más le vale al certamen que no resulten premonitorias de lo que está por venir. El amor, la obsesión y la venganza son los asuntos de Izmena, un cuento moral a medio camino entre el Crimen y castigo de Dostoievski y Vértigo (1958), de Alfred Hitchcock, que relata cómo la cotidianeidad de una médico y su paciente se ve sacudida cuando descubren que sus respectivas parejas tienen una aventura extramatrimonial. «Quise capturar la sensación de haber perdido a la persona que amas y la obsesión por querer recuperarla, reconectarte con ella aunque sea de una manera imposible», explicaba ayer el director ruso Kirill Serebrennikov. Para lograrlo, elabora un ejercicio intelectual que pretende plantear intrigantes enigmas narrativos pero que, ahogado en su propio formalismo, acaba resultando meramente confuso y arbitrario.
Información publicada en la página 46 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 31 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
CULTURA DE LA CELEBRIDAD / Por su parte, Xavier Giannoli presentó Superstar, fábula oscura que critica la futilidad de los fenómenos mediáticos y la cultura de la celebridad. «Hoy en día las redes sociales dictan a los medios cuál es la realidad y los medios crean noticias bomba muy efectivas, tienden a lo espectacular y a lo sensacionalista», explicó en rueda de prensa el cineasta francés, que arruina una premisa potencialmente poderosa y pertinente -aunque no precisamente original: Woody Allen también la usa en su nueva película, A Roma con amor- por su empeño en tomar en todo momento las decisiones narrativas más obvias y superficiales.