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Javier Bardem aprieta la mano con mucha fuerza y pregunta cuál es su sitio para la entrevista. Una vez sentado [en la Biblioteca de la Academia de Cine] mira las estanterías y se fija en el apartado de guiones. «Pocos guiones veo», afirma entre risas haciendo alusión al parón de rodajes en el cine español. Él no se puede quejar. Acaba de dar vida al malo malísimo de Skyfall (007) y empezará a rodar en breve -y en España- Alacrán enamorado. Pero Bardem no está para hablar de sus películas de ficción sino del documental Hijos de las nubes, que se estrena mañana y donde narra el calvario de los saharauis, pueblo por el que el actor siempre ha dado la cara y para el que pidió justicia ante las Naciones Unidas.
Javier Bardem, ayer en la Academia de Cine, donde presentó 'Hijos de las nubes', documental sobre el calvario del pueblo saharaui. DAVID CASTRO
Información publicada en la página 59 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 17 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Los cineastas no están para solucionar problemas políticos sino para hacer cine. Pero cuando uno va a la ONU para pedir justicia para los saharauis es porque piensa que puede hacer algo en serio.
-Propusimos la comparecencia pensando que no iba a salir y, de pronto, accedieron. Sentimos responsabilidad. Es un lugar importante y emblemático. Nunca pensé que yo iba a cambiar nada. Pero lo importante era llevar el asunto al sitio donde había que llevarlo y decirles: haced lo que tenéis que hacer. La ONU está proteger los derechos humanos.
-¿Y siente que consiguió algo?
-Hablar de ello. Y que la prensa está hoy [ayer para el lector] aquí conmigo hablando del problema. Y eso ya es una victoria.
-Habrá quien le critique por defender una causa.
-Tiene todo el derecho a hacerlo. Pero siempre digo lo mismo: seas actor, fontanero, empresario o futbolista, antes que nada somos ciudadanos con el derecho a expresar nuestra opinión.
-¿Y su agente no le recomienda no hacerlo tanto?
-En absoluto. Nunca he escuchado una voz en EEUU que me diga: cuidado, no hagas esto. Más bien sucede lo contrario. Es la diferencia con España. Imagino que allí son más benévolos porque soy extranjero. Aunque los actores que se mojan también son criticados en EEUU. A Sean [Penn] le dan por todos lados.
-¿Echa de menos que personajes públicos que no generan tanta división de opiniones como los actores, por ejemplo deportistas como Iker Casillas o Rafa Nadal, defienden alguna causa?
-No. Que cada uno haga lo que estime oportuno. Yo no pido responsabilidades a nadie, salvo a los que hay que pedirlas, que son los que tienen la obligación de generar un cambio porque lo hemos puesto ahí, a trabajar para nosotros. Ahora lo que pasa es que estamos todos trabajando para los bancos.
-Se cumple un año del 15-M.
-Se están salvando los bancos con dinero público y eso supone recortes sociales. En este país la gente siempre ha salido mucho a la calle, y eso es extraordinario. Pero parece que no quieren escuchar. Nos siguen diciendo que los sacrificios son por el bien de todos. Y, mientras, los sueldos de los directivos siguen extraordinariamente altos y la prima de riesgo supera los 500 puntos. Claro que hay que salir a la calle. Y más habrá que hacerlo.
-¿Acabaremos explicando a nuestros hijos conceptos como la seguridad social o las jornadas limitadas de trabajo?
-Quiero pensar que se reconquistarán derechos fundamentales. Si no habrá una revolución mundial. Esta forma imperativa de gobernar no puede durar mucho más, no podremos aguantar. Quiero pensar que mis hijos serán capaces de vivir una vida mucho mejor. Ha sido así desde el principio de los tiempos. Estamos aquí porque nuestros padres pasaron por momentos muy jodidos y nos enseñaron palabras como libertad e igualdad.
-Cuando está en los campamentos saharauis, sin agua corriente ni luz, y regresa a su hogar ¿qué piensa?
-Que soy un bendecido. Igual que usted. Y no hace falta irse al Sáhara. Basta un paseo por Madrid.