Una semana antes de empezar el rodaje de 'Blancanieves', a Pablo Berger --que llevaba seis años preparando la película, muda y en blanco y negro-- le cayó un jarro de agua fría cuando se enteró de la existencia de 'The artist', la cinta francesa muda y en blanco y negro que fue premiada en Cannes y en los Oscar. "Me dio rabia porque el elemento sorpresa de la mía desaparecía de golpe", ha confesado Berger en el Festival de cine de San Sebastián, donde, con efecto sorpresa o sin él, su revisión personal y torera del cuento de los hermanos Grimm fue tan bien acogida que tiene todas las papeletas para entrar en el palmarés. El verdadero examen de la película, sin embargo, llegará el día del estreno en salas: el 28 de septiembre.
Pablo Berger posa durante la promoción de su película 'Blancanieves' en el Festival de San Sebastián, este sábado. VINCENT WEST | Reuters
Que nadie espere en esta 'Blancanieves' castillos. En su lugar hay un cortijo andaluz. Tampoco reyes, sino toreros. Ni enanos mineros, sino feriantes. Así es la revisión personal y racial que ha hecho Berger (Torremolinos 73) del cuento de los hermanos Grimm, ubicado en la España de los años 20. La protagonista del filme (Macarena García) es la hija de una reverenciada figura del toreo (Daniel Giménez Cacho) que termina siendo repudiada por su madrastra, una excelente Maribel Verdú que no está obsesionada con la belleza pero sí con ser famosa. "Mi objetivo es hipnotizar al público, quiero transmitir emoción", explicó Berger. A tenor de los aplausos recibidos en el Kursaal el objetivo está cumplido.