Camino de sus 90 años, Ramiro Pinilla no ha perdido la pericia para armar una fábula ejemplar y mantener atado al lector con una prosa funcional sin la menor alharaca. La historia que cuenta es la del joven Souto Menaya, un chaval de Getxo que, en 1942, ficha por el club de sus sueños, el Athletic de Bilbao. La primera ocasión en que salta al campo, en la final de la Copa del Rey frente al Real Madrid, mete el confuso gol de la victoria y se convierte ipso facto en un ídolo, pero no tarda en sufrir una lesión terrible que lo deja inválido y amargado. Su deseo de romper con su novia Irune (por no cargarla con un lisiado) tropieza con la obstinación de esta, decidida a arrostrar cualquier dificultad derivada de la minusvalía. Ella y Socorro, la madre de Souto, encerrada en un mutismo férreo desde que perdió a su hijo menor, forman una línea de robusta continuidad familiar frente a los varones cuyas preocupaciones principales son el sustento material y su venerado Athletic.
Información publicada en la página 72 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 20 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esta situación de partida se transforma en un dilema cuando Souto pierde el amparo económico del club y recibe una tentadora oferta de empleo indefinido a cambio de declarar que el gol de la gloria lo metió con la mano. Souto habrá de resolver esa disyuntiva: o se salva él o salva la ilusión infantil que ve repetirse en Andrés, el pequeño hermano de su novia.
La solución que da Pinilla a esta fábula no podía ser sino idealista: bien está el sacrificio individual a cambio de proteger la perennidad de los sueños. Pero esos sueños no son aquí únicamente los del niño que idolatra unos colores futbolísticos, sino que están teñidos, en aquella temprana posguerra, por barnices políticos: el Real Madrid de Franco y el Athletic de los vascos. Para Souto, admitir que el gol fue ilegal es algo más que una traición al club y a sí mismo, lo es a toda su gente, a la comunidad a la que pertenece y de la que quedaría inmediatamente desgajado.
El carácter ejemplar de la historia que cuenta Pinilla es obvio y su mecánica narrativa está muy bien engranada, aunque la lección moral que se desprenda pueda dejar algo inquieto a quien desconfíe de los heroísmos a fondo perdido. Con todo, es imposible no sentir empatía con quien se aferra a las divinas ilusiones del niño que fue y a las que el devenir del tiempo humaniza.
3AQUELLA EDAD INOLVIDABLE
Ramiro Pinilla
Tusquets. 230 p. 17 €