"Què se n'ha fet d'aquelles flors?" se preguntó Pete Seeger con su banjo. La respuesta, en la misma letra: acabaron en las tumbas de los soldados muertos en Vietnam. Esta es una de las canciones (y la que le ha inspirado el título del disco) que recupera Roslyn, una cantante de Luisiana que recrea piezas claves del folk norteamericano en el álbum Que se n'ha fet d'aquelles cançons? Un compacto cantado en catalán (con un acento que le delata) y que ha publicado "también como homenaje a los cantantes y grupos catalanes de los años 60 y de la etapa de la Cançó que ayudaron a que fueran temas muy populares", explica.
La cantante de  Louisiana Roslyn, antes de grabar el acústico en EL PERIÓDICO. JULIO CARBÓ
El álbum, grabado en Houston, incluye títulos como 'La casa del sol naixent', 'L'hora dels adeus', 'Escolta-ho en el vent', 'Paff era un drac màgic' y 'La vall del riu vermell', que "no deja de ser una canción de amor en la que no muere nadie", subraya, sorprendida de que en Catalunya se cante en los entierros. "Va sobre un vaquero que le tiene que decir adiós a su gran amor. Es una canción romántica y de despedida, ¡pero no funeraria!", exclama.
Roslyn insiste en la importancia de reivindicar "la vigencia" de muchos de estos "himnos" porque "por desgracia sigue habiendo guerras y sufrimos demasiadas desgracias e injusticias para quedarnos de brazos cruzados". Y quiere resaltar el hecho de que todas las letras seleccionadas "son antiguerra, antiopresión y tienen un mensaje positivo. Son canciones que sería una pena que se perdieran, de ahí el título, 'Què se n'ha fet d'aquelles cançons'. Creo que es importante que se sigan manteniendo muy vivas", insiste.
Detrás de este compacto está el productor y guitarrista catalán Jordi Guillem, quien en el 2004 se fue a trabajar a Estados Unidos, donde produjo a artistas de country, dance... y también llegó a trabajar con Paulina Rubio y Enrique Iglesias. "Estando allí -relata Guillem- vi claro que tenía que hacer este disco, con este repertorio y en catalán. Y que la candidata ideal era Roslyn, a quien hace años conocí en Barcelona y con quién ya había trabajado".
Roslyn, ilustra Guillem, llegó a ser número uno en Europa con piezas dance como 'My destiny', y con "más temas muy de discoteca", puntualiza la cantante, que sintió la llamada de la música siendo niña mientras cantaba gospel en las iglesias. En su currículo figura también haber cantado muchas veces el himno americano en cantidad de estadios y haber sido nominada en el 2011 a los Grammy en la categoría tropical de género de cumbia electrónica con 'Acércate'.