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Los estrenos de la semana

Retrato de un chico y un tigre en alta mar

Ang Lee lleva a la pantalla 'La vida de Pi', el 'best-seller' de Yann Martel

Viernes, 30 de noviembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
QUIM CASAS

Nadie va a negarle versatilidad, y al mismo tiempo coherencia, al realizador taiwanés Ang Lee. Después de tres películas en su país natal, rodó en Inglaterra una adaptación de Jane Austen, Sentido y sensibilidad, y pasó rápidamente al cine estadounidense, donde ha dirigido desde un remodelaje del superhéroe bipolar por excelencia, Hulk, hasta un retrato del desencanto hippy, Destino: Woodstock; desde una acre visión de la América de los primeros 70, La tormenta de hielo, hasta un wéstern sobre la homosexualidad, Brokeback Mountain. Sin olvidar que, en plena expansión hollywoodiense, se fue a Hong Kong para dirigir una pictórica, deslizante y oscarizada película de artes marciales, Tigre y dragón.

Edouard Baer y Gérard Depardieu, como Astérix y Obélix.

Gad Elmaleh (izquierda) y Gabriel Byrne, en 'El capital'.

Suraj Sharma y el tigre, enun fotograma de 'La vida de Pi'.

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Información publicada en la página 64 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 30 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Ahora, con La vida de Pi, da otra vuelta de tuerca a su estilo y temario. Se trata de una producción norteamericana, pero que pone el acento en los ritos, costumbres y creencias de los hindús. La película adapta el best-seller del canadiense Yann Martel centrado en la relación que se establece entre un joven indio y un tigre de Bengala. Ambos son los únicos supervivientes de un naufragio en medio del Pacífico y deben aprender a convivir, en un contexto tan fantasioso como creíble, en el reducido espacio de un bote salvavidas.

Ang Lee, cineasta que ha realizado películas de gran aparato como si fueran dramas intimistas (caso de Hulk), parece sentirse cómodo con este tipo de desafíos: un espacio reducido y claustrofóbico, pese a situarse en alta mar, y dos personajes desconcertantes que establecen una relación atípica. El cine ya ha dado buenos o excelentes frutos cuando se ha tratado de mostrar la soledad y angustia de diversos personajes perdidos en la inmensidad del océano, de Naúfragos, de Alfred Hitchcock, a El viejo y el mar, la versión de la novela de Ernest Hemingway protagonizada por Spencer Tracy en el papel de un pescador solitario en su lucha titánica con los atunes y tiburones. Ang Lee se suma a la tendencia, difícil pero de buenos réditos.

ASTÉRIX Y OBÉLIX / Del espacio ilimitado del mar pasamos al espacio mucho más limitado de las Galias. Aquí, en el famoso e irreductible pueblo de los simpáticos galos bebedores de poción mágica que crearon Goscinny y Uderzo en los primeros 60, empieza la acción de Astérix y Obélix: al servicio de su Majestad, cuarta entrega de las andanzas de los personajes de cómic, en la que ya solo sobrevive Gérard Depardieu como Obélix.

Las Galias quedan atrás porque los protagonistas parten hacia Bretaña para ayudar a su pueblo amigo en su lucha contra las legiones de Julio César. El filme adapta el cómic Astérix en Bretaña, publicado en 1966, pero prefiere en todo momento el chiste fácil (acrecentado en España con un doblaje muy «castizo») antes que la imaginación cómica y aventurera del tebeo original.

'EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES' / De planteamiento más infantil, aunque con espacio para situaciones y personajes inquietantes, es El origen de los guardianes, una cinta de animación de espíritu navideño y obligado 3D -como en sistema tridimensional se presentan también el filme de Astérix y Obélix y La vida de Pi- que cuenta las andanzas de un joven rebelde, Jack Escarcha, aliado con Papa Noel, Sandman, el hada de los dientes de leche y el conejo de Pascua en su lucha contra las tinieblas.

Otro estreno de dibujos animados es Amigos para siempre, producción alemana centrada en las relaciones entre los animales de una granja hasta la aparición de un ratón, Johnny Mauser, que pone patas arriba la estabilidad del lugar con sus proezas y sus historias, rivalizando con el todopoderoso gallo Franz: cine para niños sin trampa ni cartón.

En el terreno del biopic, pero desde Argentina, se inscribe Juan y Eva. El título no engaña: las vicisitudes de Juan Perón y Eva Duarte relatadas como la historia de amor jamás contada. Mucho más acre resulta El capital, la última propuesta de Costa-Gavras. El director griego afincado en Francia realiza otra de sus disecciones, entre el drama, el thriller y el cine político del que siempre ha sido abanderado (Z, La confesión, Estado de sitio), en torno a la sociedad moderna y el ascenso y auge de su corrupción.

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