El Periódico

UN LIBRO CON LA ILUSTRACIÓN COMO ÚNICA PROTAGONISTA

La rebelión del dibujo

Víctor Escandell narra en 'Sinsonte' la vida del hombre a través de símbolos

GEMMA TRAMULLAS / Barcelona

Domingo, 27 de junio del 2010

Libertad 8Con el martillo el hombre ve que puede cambiar su destino.

Sinsonte es la rebelión del dibujo. Víctor Escandell (Eivissa, 1971) quería romper las cadenas que someten a la imagen dibujada al yugo del texto, quería convertir la ilustración en protagonista absoluta de un libro. De esta idea surgió Sinsonte, un experimento de 400 páginas y pico que no es exactamente cómic, ni novela gráfica, ni libro ilustrado, sino más bien «una novela escrita con dibujos, un cuadro que se lee», según su autor. La obra pasó por varias editoriales que la rechazaron porque no se ajustaba a ninguna definición conocida, hasta que los valencianos de Versos y Trazos se la quedaron para que inau-

gurara una nueva colección, Versos blancos, trazos negros.

Sinsonte narra la vida de un ser humano, desde el nacimiento hasta la muerte, a través de cientos de símbolos sobre los que se asienta el conocimiento en Occidente. Escandell

se encerró durante meses en Formentera para estudiar mitos griegos, relatos de la religión católica, cuentos clásicos, filosofía y psicología. El vuelo de Ícaro, por ejemplo, le sirvió para ilustrar la etapa de la juventud humana; la caverna de Platón le fue como anillo al dedo para describir la sociedad actual, hipnotizada por la televisión y los ordenadores; y el cuento del traje nuevo del emperador retrataba perfectamente el momento en que el protagonista entra en la vejez y se ve tal cual es, sin adornos.

«Al principio el libro era mudo, pero era una locura –cuenta Escandell–. Nadie lo hubiera editado». La densidad de símbolos y la complejidad conceptual hizo necesario añadir un prólogo y brevísimos fragmentos explicativos en varias páginas. La novela ofrece varios niveles de lectura ya desde el título. Sinsonte es el nombre del protagonista y también el de un pájaro que tiene la habilidad de imitar el canto de otras especies, con el inconveniente que, cuando lo hace, pierde el suyo: «Es una metáfora de un ser humano que no tiene personalidad».

Sinsonte no es la primera novela visual de la historia. Sin ir más lejos, la obra ganadora del festival de Angulema 2009, el Pinnocchio de Winschluss, es una versión libre y exclusivamente dibujada del popular cuento. Lo que hace a Sinsonte especial es que los dibujos obedecen más a una lógica cinematográfica que literaria: «Todo pasa en el mismo plano espacio-tiempo

–explica el autor–. Por ejemplo: si el protagonista lanza un martillo fuera de los límites de la página, la escena continúa pero el martillo sigue volando hasta que vuelve a caer sobre la cabeza del protagonista 15 o 30 páginas más adelante. Es como si tuvieras una cámara».

Blanco y negro

Está técnica convierte el libro es una narración circular, que nunca acaba y que puede leerse de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. «Quería que fuera como un cuadro que se lee y que cada uno lo interpretara a su manera», afirma Escandell, que optó por grandes fondos blancos y el dibujo en negro para dar más fuerza a los símbolos. El dibujo está hecho a mano y luego escaneado y redibujado en ordenador: «Pero no hay ningún dibujo igual a otro. En ningún caso he hecho cortar y pegar».

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