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Ramon Llull (c.1232-1315) fue un personaje excesivo, visionario y deslumbrante. Nació en Mallorca poco después de la conquista de la isla por parte de Jaume I y fue autor de 240 obras, además de pensador, teólogo, místico, profesor y misionero. En su juventud llevó una vida mundana y licenciosa, pero en 1263, cuando tenía 30 años y era padre de dos hijos, todo cambió. Según contó él mismo, fue a raíz de una aparición de Cristo cuando tomó la decisión de dedicar su vida a la oración y a la conversión de los infieles.
Información publicada en la página 305 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hay dos lugares en la isla de Mallorca en los que Ramon Llull dejó huella. El primero es la montaña de Randa, de 543 metros, donde el beato se retiró como ermitaño. El otro es Miramar, un lugar idílico situado entre Valldemossa y Deià.
Deià y Robert Graves
La costa de Tramuntana, en la que una carretera sinuosa ejerce de privilegiado mirador sobre un mar que resplandece a los pies de un paisaje agreste de montes, bosques de pinos, olivos centenarios, naranjales, algarrobos, rocas escarpadas y pueblos de pesebre, es para mí la más bella de Mallorca.
El escritor británico Robert Graves se enamoró perdidamente de ella en los años 30 y fue en Deià, en cuyo cementerio está enterrado, donde vivió hasta su muerte, en 1985, y donde entonó su particular Adiós a todo esto. Antes que Graves, hubo otro personaje que cayó rendido ante los encantos de esta costa única: el Archiduque Luis Salvador de Austria (1847-1915), conocido en Mallorca como S'Arxiduc. Si bien Graves, gracias a sus exiguos derechos de autor, sólo pudo comprar una casa en Deià, Ca n'Alluny, S'Arxiduc, que era obviamente mucho más rico, no paró hasta comprar buena parte de esta costa.
S'Arxiduc dejó una buena huella en Mallorca, además de cientos de anécdotas y algunas amantes, y contribuyó de paso a preservar la costa, pero mucho antes que él vivió en ella un personaje más dado a la mística: Ramon Llull. En 1276, con el dinero del rey Jaume II de Mallorca y el beneplácito del Papa, consiguió levantar en Miramar un pequeño monasterio donde viviría durante tres años y donde enseñaría lenguas orientales a frailes que partirían a tierras lejanas para convertir a los infieles.
La casa de S'Estaca
Miramar fue propiedad real hasta 1811, cuando las Cortes de Cádiz autorizaron la venta a particulares. Fue entonces cuando compró la finca una familia de Sa Pobla que posteriormente, en 1872, la vendería a S'Arxiduc. Miramar incluía unas viñas junto a las cuales, en 1878, S'Arxiduc hizo construir una casa de estilo siciliano a la que puso el nombre de S'Estaca. Y, dando un salto en la historia, conviene subrayar que S'Estaca es, desde los años 90, propiedad del actor Michael Douglas, conocido en la zona como En Miquel de S'Estaca.
Es un buen trecho, evidentemente, el que va de Ramon Llull a Michael Douglas, pero es un hecho que ambos comparten su devoción por esta costa que también fascinó a S'Arxiduc. Del Colegio fundado por Llull, por cierto, solo quedan unas pocas ruinas y una cueva en la que indica la leyenda que el beato se retiraba a meditar, pero dentro de la posesión de Son Marroig, hoy convertida en museo, puede verse el claustro del monasterio de Miramar, que S'Arxiduc quiso reconstruir en homenaje al visionario Ramon Llull, el primero que supo asociar esta costa con el paraíso.