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David Marton es un músico abducido por la pasión teatral. Desde una renovadora visión creativa, alimentada en el circuito alternativo berlinés, emerge con la fuerza del que no tiene ataduras. Fresco y espontáneo, pero con ingenio para componer acciones de impacto visual, su lenguaje escénico está tocado por lo musical. 'Don Giovanni. Keine pause', presentada en el Mercat de les Flors dentro de la programación del Grec, es una muestra de su forma de entender el espectáculo.
Información publicada en la página 63 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 13 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Su deconstrucción de la ópera de Mozart parte de la rompedora idea de adjudicar el rol del protagonista a una mujer. Pero director va más allá y reconvierte la obra en un colaje, en el que las arias coexisten con el jazz, temas de Nat King Cole y la banda sonora de 'Love story'. Un trío dirigido por su estrecho colaborador, el pianista Jan Czajkowski, suple a la orquesta. Suenan teclados y guitarras eléctricas y al libreto de Da Ponte se le añaden textos del marqués de Sade para acentuar el clímax de perverso erotismo del seductor.
Esa mezcla tiene identificables claves que no siempre son entendidas por el espectador obligado a un excesivo esfuerzo para seguir la propuesta. A pesar de ello a nadie se le escapa la buena factura de algunas escenas como la de la sensual orgía colectiva en la habitación de un hotel y los pasajes llenos de humor propios del divertimento planteado.
De ellos, resultan muy hilarantes los de las clases de italiano con la 'canzonetta' 'Dehvieni a la finestra', a cargo de estupenda messo Theresa Kronthaler, la de la compra en Prada del vestido de novia de Zerlina y la del aria de la seducción de la futura esposa de Masetto, La ci darem la mano, sin olvidar la sensual interpretación de Nature boy, a cargo de la camaleónica cantante de jazz serbia Yelena Kuljic, que compone un 'Don Giovanni' con un 'look' a lo Lisbeth Salander de la serie 'Mil·lenium'.
Julian Mehne centra el foco con su Leporello. Aquí no es criado del libertino sino un intelectual que reencarna al marqués de Sade y escribe textos inmorales con sentencias demoledoras como «todas las mujeres deberían ser violadas». Dentro de este ordenado caos, destaca la soprano Yuka Yanagihara, la violinista Nurik Stark y el guitarrista Kalle Kalima, todos cumpliendo la doble función de músicos y actores.