Ramón de España
Periodista
Cada día admiro más a Britney Spears. De ello se deduce que esa chica es genial o que yo me estoy volviendo loco, posibilidad que no descarto. Jamás se me ocurriría acudir a un concierto de Britney ni comprarme sus discos, pero creo que en el depauperado mundo del videoclip -¿no es una pena que MTV dedique el grueso de su programación a las desventuras de adolescentes preñadas y cazurros tatuados? ¡Menos mal que han vuelto Beavis y Butthead!-, ambos brillan con luz propia.
Información publicada en la página 59 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 21 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero centrémonos en Britney. La música pop vive una época inmunda en la que el rock se reduce a los sermones de Bono y Springsteen, una época dominada por esa lista infinita e intergeneracional de petardas a las que piadosamente llamamos divas: de Madonna a Lady Gaga, pasando por Rihanna, Selena Gómez o esa pepona de Miley Cyrus, hay basura para aburrir. En ese panorama devastador, Britney, por lo menos, no ha parado de fabricar clips sensacionales que cuentan una historia. A mí ya me cautivó en su papel de colegiala perversa en Baby one more time. El autocrítico Piece of me narraba a la perfección sus años de fascinante chaladura, cuando se rapaba la cabeza, le daba un pitillo a su hijo de 2 años, se la llevaban en ambulancia o sufría brotes psicóticos en directo. Creí que había alcanzado la cima con Womanizer, en el que demostraba que se puede ser feminista y mujer objeto al mismo tiempo, pero ahora sube el listón con Criminal, en el que le asegura a su madre que está enamorada de un atracador de bancos, pero que no se preocupe, que todo saldrá bien (mientras tanto, la policía los cose a balazos a ella y a la perla tatuada que se ha ligado).
En la actualidad, los videoclips no son las películas de tres minutos que siempre debieron ser. A menudo, ni siquiera son ingeniosos ni divertidos, sino previsibles y rutinarios. De ahí la alegría que se apodera de mí cuando se materializa en pantalla la adorable cara de tonta de Britney Spears.