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WÉSTERN-ACCIÓN

¿Qué fue de Terminator? El último desafío

Viernes, 1 de febrero del 2013

Kim Jee-woon

La primera película protagonizada por Arnold Schwarzenegger en una década no trata de obligarlo a retomar un papel para el que ya no sirve, y en cambio lo acomoda en el tipo de personaje que en los 90 habría interpretado Clint Eastwood o, mucho antes, John Wayne. Es más, El último desafío explota el hecho de que, hundidas su carrera política y su vieja supremacía en la taquilla, Arnie es hoy una figura algo patética -su nivel interpretativo ha empeorado, quizá a causa de lo que sea que se ha hecho en esa formación rocosa que él llama rostro- y que, aun así, sigue siendo divertido verlo arremangarse la camisa para dar puñetazos.

El resultado es una película disfrutable aunque en absoluto memorable, por mucho que referencie el cine de Howard Hawks. No es, en otras palabras, lo que muchos deseábamos de su director, el coreano Kim Jee-woon, en tanto que carece de la personalidad y la capacidad apabullante de El bueno, el malo y el raro (2008) y Encontré al diablo (2010). El guion es tan lacónico e insustancial, y el tono tan ligero, que prácticamente funciona como una comedia. Avanza, eso sí, con una energía incansable, y Jee-woon dota las secuencias de acción de una inventiva visual y un grado de frenesí irreprochables. Y, afortunadamente, ni por un segundo espera ser tomada en serio. En suma, como acto de resurrección profesional es más de lo que, a estas alturas, una estrella ajada como Schwarze-

negger tendría derecho a pe-dir. NANDO SALVÀ

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