Ramon Madaula encarna a Shylock, el prestamista judío que reclama una libra de carne a un cristiano que no puede pagar una deuda. Lo hace en una moderna versión de El mercader de Venècia, de William Shakespeare, que mañana estrena el TNC.
Información publicada en la página 66 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 01 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Le sorprendió que le ofrecieran este papel?
-Sí. Ni yo mismo me lo hubiera dado, la verdad. Sé que antes se lo ofrecieron a otros pero no pasa nada, tengo el ego controlado. Para hacer Shylock no hay que caer en el tópico del viejo cascarrabias de 60 años. Yo ya soy mayor, tengo 50. Pero lo importante no es eso sino captar el alma del personaje.
-Se ha dejado barba.
-No puedo tener pinta de galán de televisión haciendo Shylock...
-Tal y como lo dice parece que le moleste la etiqueta de galán.
-Al contrario. El rol de galán me ha dado de comer muchos años. Vivir del teatro hoy es imposible. Eso sólo lo han conseguido dos actores: Paco Morán y Pepe Rubianes. Yo le estoy muy agradecido a la televisión pero gracias al teatro he podido tocar más teclas.
-¿Ha visto la interpretación que Al Pacino hizo de Shylock?
-Y muchas más. También la de Lawrence Olivier, la de F. Murray Abraham... Recoger información va bien pero después has de olvidarlo todo. No puedes copiar a otro actor. Shylock ha de salir de ti, has de usar tus recursos. Me ha sido fácil meterme en su piel porque empatizo con él. Emocionalmente le entiendo.
-Siga, siga.
-Shylock es un ser herido y humillado que busca venganza, algo muy humano que todos hemos experimentado. Pero la sed de venganza hace que uno pierda la razón. Shylock no otorga clemencia en el juicio porque está ofuscado por la venganza que es el origen de toda la violencia radical. El conflicto entre israelís y palestinos, por ejemplo, seguirá mientras no haya perdón.
-¿Conectará con el público esta puesta en escena de Rafel Duran ambientada en Wall Street?
-Acercarla a nuestros días es un pretexto. Esta obra no habla solo de dinero. Trata de la intolerancia y del amor, ambos conceptos universales e intemporales. El montaje se entiende de principio a fin. Confieso que a veces he visto obras de Shakespeare y no he entendido nada. Shakespeare adquiere toda su grandeza cuando sus palabras llegan al público. Nuestra misión es servir su texto, no aprovecharnos de él.
-¿Es su primer shakespeare?
-Sí. No soy un gran amante de su teatro, al menos de las obras que he visto montadas aquí, que por lo general me han aburrido. En cambio, me gusta leer a Shakespeare. Antes creía que estaba sobrevalorado pero he cambiado de opinión. En cierto modo este montaje me ha reconciliado con él. Tengo ganas de hacer más.