Bruce Springsteen vuelve a visitarnos en el momento más difícil, en el que sus fans apelan, con mayor intensidad, a la épica reconfortante de sus canciones, a su narrativa de la superación, la esperanza y el combate. Viene un Boss airado pero en absoluto abatido: su nuevo disco, Wrecking ball, que aporta cada noche siete u ocho canciones al repertorio, carga contra la especulación financiera y los banqueros, pero, una vez más, no expresa derrota, sino vitalidad. El mensaje se hará oír hoy y mañana en el Estadi Olímpic (21.00 horas).
Un local que ya visitó en dos ocasiones (1993 y 2003) y que releva al Camp Nou, que le acogió en su doblete del 2008. Esta vez veremos a un Springsteen un poco menos festivo, en línea con el temario con carga social y política de Wrecking ball. El sábado, en Sevilla, en el inicio de la gira europea, dedicó Jack of all trades «a los indignados del 15M y a todos los que están luchando en el sur de España», y se dirigió a quienes «han perdido sus trabajos y sus casas».
Los conciertos de este tour mantienen un guión cambiante, aunque no tanto como los de las giras Magic y Working on a dream. A diferencia de entonces, el nuevo disco pone la columna vertebral con piezas como Death to my hometown, Shackled and drawn o We're alive. El primer sencillo, We take care of our own, ha sido elegido con frecuencia como canción de apertura, aunque a veces esta función recae en No surrender o Badlands. El repertorio incluye el Apollo medley (con clásicos soul de The Temptations y Wilson Pickett) y una selección variable de piezas de todas su carrera. Born to run sigue siendo innegociable, y el martes, en Las Palmas, sonaron The river y Born in the USA.
BANDA AMPLIADA / Springsteen actuará en Montjuïc con una versión ampliada de la E Street Band, ya que incluye una sección de viento de cinco músicos y tres coristas y percusionistas, además de la violinista Soozie Tyrell, ya habitual en las últimas giras. Una vez más, Patti Scialfa es la única integrante del grupo con licencia para ausentarse en función de la agenda escolar de sus hijos. No estuvo en Sevilla ni en Las Palmas, pero podría aparecer en Barcelona.
La sección de viento da un carácter singular al concierto, según apunta Salvador Trepat, director de la web Point Blank (Noticiasbruce.com), que ya ha visto seis conciertos de esta gira (cuatro en Estados Unidos y los dos españoles). «Proporciona un sonido compacto y poderoso, sin ser tan predominante como en el tour de 1988. Oyes una unidad, sin individualidades», explica Trepat, para quien los conciertos de Sevilla y Las Palmas mantuvieron la esencia de los americanos, si bien «siempre se adapta un poco a cada lugar, y mientras en Los Ángeles igual rescata The E Street shuffle, aquí toca mucho material de Born in the USA», apunta medio resignado. En Sevilla ensayó una valiosa rareza, The promise, que luego no interpretó. «Espero que aquí la cante», suspira Trepat. Los fans catalanes lo apreciarán.