Ideas

París, libros a medianoche

Sábado, 28 de abril - 00:00h.

Hace poco pasé unos días en París y el viernes por la noche, tras la cena, hice una de las cosas más agradecidas que tiene esa ciudad: paseé por el bulevar de Saint-Germain. Seguro que no soy nada original, pero me gusta caminar bajo las luces de los cines del Odéon, pasar enfrente de los cafés famosos, contemplar a la gente bebiendo y fumando en las terrazas, sentarme a su lado y pedir algún licor, de esos que uno solo bebe en París y de noche. Y luego, más tarde, me gusta entrar en las librerías de Saint-Germain. Hay dos que son históricas -La Hune y L'Écume des Pages- y no cierran hasta la medianoche, y curiosear entre libros a deshora siempre me hace sentir bien.

Ese día que digo, pues, entré en La Hune y me recibió Karl Marx, que vuelve a estar de actualidad. En las mesas de novedades había reediciones de sus ensayos y también unos cuantos estudios sobre el peso de sus ideas en estos tiempos convulsos. En Francia, como mínimo, será una reacción a Sarkozy. Luego, mientras iba de aquí para allá, hojeando cómics y novelas de bolsillo, me fijé en un cartel que anunciaba el cierre de La Hune. No es que se vayan para siempre, tranquilos, solo dejan el bulevar Saint-Germain y el 5 de mayo abrirán otra tienda a dos calles.

El anuncio de cambios me hizo pensar en los títulos que había comprado en La Hune. Recordé que la primera vez me llevé, seguro, alguna novela de Boris Vian, y quizá otra de Georges Perec, quizá Les choses. Después me vino a la cabeza Jean Echenoz y que un mes de septiembre me agencié Nous trois. También que hace unos años vi allí una divertida exposición de Dana Wyse, la artista que se inventa medicamentos milagrosos, y que incluso le compré unas pastillas «para recordar una infancia feliz». A medianoche, antes de marchar, compré un último libro: L'urgence et la patience, un ensayo de Jean-Philippe Toussaint sobre la escritura literaria, muy llamativo, y que para mí ya irá ligado siempre a las visitas nocturnas a La Hune.