'Barcelona 1957' es el título de la exposición de 80 imágenes del fotógrafo Leopoldo Pomés (Barcelona, 1931), que podrá verse a partir de mañana en la fundación Foto Colectania, donde estará hasta el próximo 26 de enero. El trabajo es el resultado de un proyecto sobre el alma de la capital catalana que el editor Carlos Barral le encargó a Pomés hace 55 años. Nunca llegó a publicarse porque algunos responsables de Seix Barral consideraron que no funcionaría por "lúgubre y gris". La Fábrica y Foto Colectaniahan recogido este proyecto asimismo en un libro.
El artista ha recordado hoy que, cuando tenía 25 años y se iniciaba en la fotografía, Barral le explicó que quería publicar un fotolibro sobre Barcelona y él, que se considera un "obseso de mirar", se puso manos a la obra. Durante todo el año 1957 recorrió sin descanso y sin seguir ninguna metodología todos los rincones de la capital catalana, desde la Rambla, "el paseo más bonito del mundo", o el barrio del Eixample con sus porteras, al de Verdún, con sus calles sin asfaltar. En blanco y negro, plasmó sin concesiones la atmósfera de una ciudad, que hoy durante la presentación ha reconocido que amaba sin fisuras, pero a la que también odiaba por la "falta de libertades absolutas que se vivía en ese momento".
Pomés quiso mostrar el quehacer cotidiano de personas anónimas, aunque con los años ha acabado poniendo nombre a algunos de sus retratados. En este sentido, hoy ha desvelado que el hombre que aparece apoyado en la puerta del bar Casa Almirall de una de las fotografías era el padre del escritor Terenci Moix o que el niño que transportaba la garrafa de aceite de una de las imágenes que más aprecia es hoy un jubilado de la Diputación de Barcelona "simpático y entrañable", que tiene previsto asistir a la inauguración de la exposición, cuyo comisario es Pepe Font de Mora.