En el año 1957, un joven Carlos Barral sugirió a Leopoldo Pomés que hiciera fotos de Barcelona para un libro cuyo texto escribiría Luis Goytisolo.
Información publicada en la página 56 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 27 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pomés se echó a la calle, se pateó su ciudad durante meses con el entusiasmo irrepetible de un joven artista con su primer encargo, y volvió con cientos de espléndidas imágenes de aquella Barcelona, aún modesta pero a punto de estrenar televisión y Seiscientos. Están todos: las monjas y los maletillas, los niños y los abuelos, las putas y los urbanos, los marineros y los seminaristas, los serenos y algún proyecto de turista…
No hubo libro. Parecieron demasiado grises y severas las fotos: no aptas para postales. Viéndolas ahora, en la estupenda exposición que les dedica la Fundació Foto Colectania, me pregunto si la falta de entusiasmo no se debió también a que no eran lo bastante negras. Pomés retrata su ciudad y su gente: no se siente obligado a ensalzarlas, pero rehuye instintivamente sacarles las vergüenzas, hurgar en la Barcelona goyesca.
Por aquel entonces, Barral escribió Geografía o historia, poema-recuerdo de un día del Carmen en el Calafell de su adolescencia. Ve a una pareja de turistas nórdicos fotografiar la escena, y se ve a sí mismo desde fuera:
Geografía o historia
según que nos observen
o cuando nos pensamos.
En estas fotos, Barcelona es geografía y es historia. La maravilla de aquel Pomés entusiasmado (y maravillosamente enamorado de Karin Leinz) es que supo ver, en aquella Barcelona polvorienta, las bellezas que buscaban los turistas. En aquellos años de plomo, la alegría por venir. ¡Y qué espléndidas fotos!