«Se preparan para besarse; empiezan a besarse; y se besan, y se besan, y se besan, de un modo que hará al patio de butacas venirse abajo», rezaba el cartel promocional del cortometraje The kiss (1896), una de las primeras películas de la historia proyectadas en público, en la que los actores May Irwin y John Rice recrearon para la cámara la escena final de la pieza teatral The widow Jones, nada más y nada menos que un tremendo ósculo de 18 segundos que asaltó la aún incipiente industria del cine con la fuerza de una bomba atómica.
Información publicada en la página 320 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La popularidad que el filme alcanzó, en buena medida gracias al escándalo provocado -la policía incluso tuvo que intervenir en muchos de los lugares donde fue proyectada- aseguró que la subsiguiente evolución del cine estaría ligada para siempre a las evoluciones de gente intercambiando roces en la pantalla. Evoluciones, para el deleite de nuestros lectores, recordamos hoy en EL PERIÓDICO invitando a nuestros lectores a escoger, a través de la web del diario, entre 20 momentos que han reventado los termómetros de las salas de cine por su sensualidad o su extremismo, más o menos insinuante o explícito. Son escenas de sexo excitantes, tiernas, embarazosas, sucias o apasionadas o, quizás, todas esas cosas a la vez. Elegir entre ellas nos parece un entretenimiento muy adecuado para estas largas jornadas veraniegas, en las que, al fin y al cabo, queda tiempo para todo.
Porque, seamos honestos, nos gusta el sexo. Y por tanto nos gusta ver cómo nuestros congéneres se lo montan. Y las películas, después de todo, en muchos sentidos sirven para ayudarnos a ver cumplidos nuestros deseos y fantasías en pantalla. A veces, nos meten en la piel de un héroe del deporte o de un valiente soldado; en ocasiones, nos empujan a evocar grandes romances; y, de vez en cuando, hacen que nos imaginemos practicando maravillosas acrobacias para que, en el proceso, nos pongamos a tono.
Siempre que tratemos de imitar esos momentos tórridos, lo más probable es que no atinemos con la posición y las cosas no acaben del todo como habíamos planeado. De hecho, las escenas de sexo en el cine suelen estar tan alejadas del mundo real que ni siquiera sus propios intérpretes son especialmente aficionados a ellas. Nueve de cada diez actores aseguran que, por muy calientes que puedan parecer en pantalla, rodarlas es esencialmente raro. «Las escenas eróticas pueden ser bastante difíciles. A mí, en concreto, lo que más me preocupa es dejar claro a mi compañera de rodaje que no pretendo aprovechar la coyuntura para meterle mano», aseguraba recientemente Michael Fassbender, protagonista de dos de las películas más subidas de tono de la pasada temporada, Shame y Un método peligroso.
Sea como sea, a continuación les presentamos algunas de las mejores escenas cinematográficas de sexo de la historia. ¿Qué significa mejores? Pues, memorables o interesantes por su naturaleza controvertida o capacidad de influencia, el nivel de sensualidad generado o por el hecho de mostrar a una celebridad semidesnuda o directamente en pelotas. Uno sabe lo que es bueno cuando lo tiene delante. ¿Y qué significa escenas cinematográficas? Escenas extraídas de películas comerciales. En otras palabras, nada de porno.
Seguro que usted ya conoce muchas de las películas aquí propuestas, quizá incluso recuerde haberlas mencionado en alguna conversación o haberlas incluido en sus propios ránkings. ¿Por qué? ¿Es falta de imaginación por nuestra parte? Tal vez, pero hay algo más. Conseguir que dos o más actores atractivos se froten mutuamente para la cámara cinematográfica es relativamente fácil. Que de eso surja un momento sexual memorable resulta, en cambio, muy difícil.
En todo caso, poca duda cabe de que las 20 escenas que les proponemos a continuación lo son. ¿Cuál es su favorita? Esperamos su voto.