Los seis años que vivió en Barcelona y su matrimonio con una española han dejado huella en las novelas de Herman Koch (Arnhem, 1953), uno de los escritores holandeses más leídos. El planteamiento de su anterior libro, La cena, partía del asesinato de una mendiga en un cajero en el Putxet. Ahora, en Una casa con piscina (Salamandra / Amsterdam) la anécdota que dio forma al libro fue la polémica del proceso para extraditar a Roman Polanski por una antigua denuncia de abuso de una menor. En su libro, eso sí, la casa con piscina donde las cosas se ponen feas está en una urbanización, Mas Tomasi, junto a la playa de Pals, durante la verbena de Sant Joan. Aunque el libro no lo diga para que -apunta el autor con puñetería comercial- sus lectores holandeses lo sitúen en la playa donde hagan vacaciones.
Información publicada en la página 63 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 30 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En esa casa se encontrarán un médico con su familia, un cineasta americano con su joven amante y un actor exhibicionista con su mujer. Y el suspense psicológico de la trama lleva hacia un conflicto con las relaciones sexuales entre adultos y jóvenes en el meollo. Un terreno pantanoso en el que Koch no opta por el blanco y negro. «A veces las apariencias engañan. En estas relaciones hay una zona fronteriza. Hay violadores. También hay menores que seducen a adultos. Y en medio... no puedes acabar reprimiendo hasta quien dice a unos padres que su hija es guapa».
Con este planteamiento, se podría esperar de Koch una opinión más contemporizadora del caso Polanski. Pero no es exactamente esto. «Yo creo que Polanski es un transtornado, que le gusta utilizar su poder para seducir y luego meter mano. Pero es el tema ideal para una novela precisamente porque nunca llegaremos a descubrir si se le debía considerar culpable».
A primera vista podría parecer que Koch cierta inquina hacia los médicos, visto como retrata a su protagonista. «No, tengo más antipatía hacia los pacientes que trata, actores y escritores que piensan que son mejores porque son famosos o creativos. He cogido la perspectiva del médico para verlos desde fuera y explicar cómo son». Y aparte de explicar sus caprichos de consentidos, el novelista se recrea describiendo muy plásticamente el mal funcionamiento de un hígado o de un cuerpo obeso. Las consecuencias sobre aquellos «que están continuamente atacando su propio cuerpo». Cuidado, que las escenas de horror del libro son precisamente estas.