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DRAMA

En el plató de 'Psicosis' Hitchcock

Viernes, 1 de febrero del 2013

En su primer largometraje, Anvil, el sueño de una banda de rock (2008), el director británico Sacha Gervasi documentó la historia de una banda canadiense de heavy metal a la que el tiempo le brindó una segunda oportunidad. Esto nunca le ocurrió a Alfred Hitchcock, cineasta que, pese a algunos reveses comerciales, siempre gozó del beneplácito de la industria, el aplauso del público y, a partir de los años 50, del respeto casi total de la crítica.

El segundo filme de Gervasi no es un documental, pero reconstruye, desde las reglas de la ficción, otra historia verídica, la del rodaje de la película más desafiante y más exitosa de Hitchcock, Psicosis, un filme ultramoderno en su momento (rodado en blanco y negro y con técnica televisiva, con un relato capaz de hacer desaparecer de pantalla a la teórica protagonista a la media hora de metraje, algo inusual en el Hollywood de 1960).

En realidad, los avatares de la filmación de Psicosis, filme en el que pocos creían y que todos acabaron aplaudiendo --espléndida la escena de la reacción del público durante la famosa escena de la ducha, un retorno a la inocencia del espectador cinematográfico--, sirve para explicar las complejas y turbulentass relaciones entre Hitchcock y su esposa y coguionista, Alma Reville. Aquí, con Hopkins y Mirren en plena forma, la película se crece aunque deje de lado los aspectos más rugosos de aquella relación. QUIM CASAS

Sacha Gervasi

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