Tiene ya más poder de convocatoria que muchas de las superestrellas en cuyos videos se dio a conocer. El rapero más universal de Miami convirtió el Pavelló Olímpic de Badalona en una atestada macrodiscoteca. Para todos los públicos, niños incluidos, aunque sobre todo jóvenes de esos que los jueves calientan motores ante la tele y no se pierden la gala semanal de Gran Hermano. A no ser que la fiesta se anticipe o, por supuesto, que actúe Pitbull.
Información publicada en la página 74 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 28 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Lo hacía como principal reclamo del recién creado festival Europa FM En concierto. Casi con el mismo tamaño de letra en el cartel, y tras varios DJ del país, le precedía el afrosueco de melosa voz Mohombi; con instrumentación pregrabada y dos bailarines blancos a los que les sacaba la cabeza. Pitbull no apareció cuando cantó la versión del merengue Suavemente que recientemente han grabado juntos. Ni tampoco compartieron equipo de sonido.
Mohombi no gozó del aluvión de vatios que luego haría temblar el Pavelló y agrediría no pocos pabellones auditivos. Cantó el Zombie de los Cranberries, y por supuesto, sus exitosos Coconut tree y Bumpy ride. El público lo trató como mucho más que un telonero. Eso sí, cuando se despidió, en vez de entonar el consabido «¡otra, otra!», gritaba: «¡Pitbull, Pitbull!».
Quien piense que su directo se limita a la típica sesión salchichera trufada con rimas, anda muy equivocado. Pitbull se emancipa sobre el escenario de su condición de colaborador nato. Dada la imposibilidad de contar con nada similar a las estrellas que cantan en sus discos, opta por el sampleado vocal respaldado por un DJ e instrumentos reales: batería, percusión, bajo, teclados y saxo. Abrió con la tremenda Hey baby. Vestido de negro impoluto salvo la hebilla de un cinturón casi tan resplandeciente como su calva. Ensambló guiños a Lenny Kravitz y Nirvana con todo tipo de ritmos tropicales. Incluido el soca en Shake Senora. Lo que no hubo fue perreo. En el explosivo cóctel sonoro de Pitbull apenas se vislumbra flow reggaetonero.
SONRISA CANINA / Rapeó y rapeó con su torcida sonrisa canina. Enlazó Pásame la botella con Blanco (Regálame tus panties). Recuperó la inicial Culo agitando el ídem. Bailó un trozo del Ai se eu te pego como introducción a Bon bon. En Rain over me, con los brazos hacia el cielo invocando a la lluvia, no mencionó a Marc Anthony, para, a continuación, dar las gracias a Jennifer López, «por darme la oportunidad de hacer esta canción»: On the floor, claro, que empalmó con una versión del Danza Kuduro y otra apropiación con mordiente: Loca people.
«Sin ustedes no hay ningún Pibull», dijo para despedirse tras 80 minutos de imparable locura colectiva. Eso sí, casi nadie reclamó un bis. Mientras gran parte de las gradas se iba vaciando, otros muchos seguían bailando ritmos enlatados como posesos. Al poco quitaron también la música. Y entonces sí que se oyeron gritos y silbidos de protesta.