-Enhorabuena. ¿Dónde está su Goya?
Información publicada en la página 58 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-Lo tiene mi representante. Lo dejé en su coche. No lo quería dejar en el guardarropa. Además, pesaba mucho. Pero esta tarde lo recojo.
-¿Ocupará un sitio noble o innoble de su casa?
-Algunos lo tienen en el baño, ¿verdad? Pues no lo sé. Iré haciendo pruebas a ver dónde queda mejor. Y si no, pues a lo mejor se lo doy a mis padres que les hará ilusión.
-¿Vio las películas de sus competidores, José Mota (La chispa de la vida), Marc Clotet (La voz dormida) y Adrián Lastra (Primos)?
-Todas menos la de Mota porque me pilló currando y no pude ir al cine. Creo que yo lo tenía muy dificil. No quise leer las quinielas, pero mis amigos me decían que la cosa iba mal porque el favorito era Mota.
-Y escuchó su nombre. No me diga que no tenía el discurso preparado.
-Quien no se lo prepare es un loco.
-Si uno se pone nervioso al recoger el cabezón, ¿qué pasa cuando le llama Pedro Almódovar?
-A mí me llamó el director de casting Luis San Narciso, que, vamos, me dio la vida. Les gusté, pero había un problema y me dijeron que no. Pasadas tres semanas me volvieron a llamar para hacer otra prueba larga e intensa en casa de Almodóvar.
-¿A solas con él? ¿Tiró de tranquimazin?
-No soy mucho de tranquimazin sino de paseos. He paseado mucho este año… Almódovar me dio las gracias y me dijo: ya te llamaremos.
-¿Y?
-Tardaron tres semanas.
-Se las pasó paseando.
-Imagínese (risas).
-A usted, ¿qué le ha curtido? ¿Las clases de interpretación, la tele...?
-Una mezcla de todo. Estudiar con mi maestro, Juan Carlos Corazza. Tener gente a mi lado que me quiere. E ir trabajando. No sé cuál es la fórmula. Quizá aceptarse a uno mismo y tu realidad. A veces hay que pelear. Y a mí lo que me ha curtido es el hecho de que no todo me ha sido fácil.
-Tanto en festivales de cine como en los premios Goya se oye mucho el catalán.
-Sí, es verdad que en Catalunya hay mucho talento. No solo en cine sino también en pintura, literatura... Para mí es un orgullo. Me gustaría trabajar más allí.
-Pero usted vive en Madrid, ¿no?
-Sí, desde hace siete años. En Barcelona está la familia y voy cada vez que puedo. El AVE es una maravilla porque en dos horas y media estoy allí. Amo el Ave.
-Oiga, ahora le vamos a ver en Luces rojas, la nueva película de Rodrigo Cortés.
-Es un papel muy chiquitín, pero no me lo pensé ni dos minutos porque Cortés es brillante. Hago de hijo de Sigourney Weaver.