Como debería ser público y notorio, la primera experiencia de política cultural unitaria, el Consell Assessor de Joan Rigol, formado por veinticuatro intelectuales y profesionales de peso, llevó a cabo una y fructífera labor en el dibujo de las políticas culturales. Que la enorme tensión política del momento abortara la firma del Pacto Cultural, no quita influencia a los frutos de aquel Consell.
Información publicada en la página 48 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 21 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A la vista de la capacidad consensuadora, el informe y la ley del primer Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (Conca), que tuve el honor y la mala fortuna de presidir, incidía en primer lugar en la naturaleza de senado de la cultura, dicho sea para entendernos. En segundo lugar, era una versión sui géneris de los art councils británicos.
El fracaso se debe al incumplimiento de las funciones que la ley le encomendaba. En Cultura, por ausencia de voluntad del plenario en su conjunto. En las Artes, por torpe ahogo institucional y presupuestario a manos del entonces consejero de Cultura.
Si hubiera observado posibilidades de satisfacer, aunque fuera a medias, las expectativas depositadas en el Conca por la comunidad cultural -que tantas energías dedicó y con tantas esperanzas acompañó el nacimiento del organismo- no habría presentado mi renuncia al entonces presidente de la Generalitat.
Que la autoridad competente tardara dos años más en firmar la defunción oficial del conca no significa ni mucho menos que en el entretiempo manifestara signos de vitalidad.
Al nuevo Conca, aprobado recientemente con un consenso general en el Parlament, que se extiende más allá de las votaciones, se le adjudica una influencia muy notable en el establecimiento y el seguimiento de las políticas culturales, y determinante en las de apoyo a las artes. No tendrá funciones ejecutivas directas, pero a cambio se ve muy reforzado como Consell de Cultura. El plenario se reduce a siete miembros, es de prever que con dedicación no exclusiva. Si el cásting es bueno, superará las ya menguadas expectativas. Si no, se habrá ganado la supresión.