La carrera de Michael Cimino podría definirse como uno de los más meteóricos ascensos y una de las más estrepitosas caídas en la historia de Hollywood. Justo después de consagrarse súbitamente gracias al Oscar al mejor director y a la mejor película que le proporcionó la magistral El cazador (1978), el director se embarcó en la producción de La puerta del cielo (1980), wéstern épico que, a la postre, acabaría funcionando a modo de cuento moral sobre lo peligroso que resulta conceder libertad creativa absoluta a un artista megalómano. Cimino superó estrepitosamente tanto el tiempo de rodaje como el presupuesto, y el desastre financiero fue tan inmenso -la película no recaudó ni una vigésima parte de su presupuesto, unos 44 millones de dólares de la época- que arruinó a United Artists y convirtió al cineasta en persona non grata. No ha dirigido películas desde 1996. El misterio y los rumores no han dejado de crecer alrededor de su figura. Según uno de ellos, su retirada de los focos estaría relacionada con un proceso de cambio de sexo.
Información publicada en la página 46 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 31 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero La puerta del cielo podría ahora disfrutar de una segunda vida. La Mostra presentó ayer una restauración digital de la versión original del filme, de 219 minutos -una miniatura si se compara con el montaje de cinco horas y media que Cimino tenía en mente-, que próximamente será editada en DVD y blu-ray por Criterion. Cimino salió de su escondrijo -- la mala cirugía lo ha dañado severamente, pero todo indica que sigue siendo un hombre- y se encargó de presentar el filme tras ser galardonado con un premio honorífico. «La infamia no resulta nada divertida», advirtió.