Nadie como el genial Fabio McNamara para definir a un grupo tan indefinible. «Y la chusma se prenguntará: ¿quienes son las Nancys Rubias?», dice en la hoja promocional de su último disco. «Son las New York Dolls madrileñas, las Sigue Sigue Sputnik del barrio de Salamanca, las Fu Manchú del glam rock, las ayatolás del rock'n'roll. Terroristas del star system formadas por una tiparraca, una bicharraca, una pajarraca y una lagarta. Cuatro auténticas zorras con estilo». Y al frente, siempre, el simpar Mario Vaquerizo. Esta noche, a partir de la una de madrugada, desafiarán los elementos para presentar en el Razzmatazz más golfo su cuarto disco, cuyo título le va al pelo a su momento actual: Ahora o nunca.
De izquierda a derecha, Nancy O, Nancy Travesti, Nancy Reagan y Nancy Anoréxica (Mario Vaquerizo). EL PERIÓDICO
Información publicada en la página 59 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Cuando Mario se casó con Alaska por sorpresa en Las Vegas, pocos de los no muy allegados apostaban por la continuidad de la pareja. Y ya han pasado más de 11 años. Del mismo, también la mayoría creía que su salto al otro lado de los focos con las Nancys Rubias sería flor de una noche. Y llevan ya desde el 2004, más de lo que duraron en su primera etapa los New York Dolls. «Para nosotros son una referencia, tanto musical como estética», cuenta Mario al teléfono. «De hecho, la foto que nos hicimos en la portada de nuestro primer disco era un homenaje a ellos... ¡Que digo un homenaje: un plagio!».
Del mítico grupo neoyorquino han heredado también esa desconcertante ambigüedad que no tiene porque ser indicativo de un determinado rol sexual. «Pasa como con David Bowie o Prince, por más plataformas y maquillaje que se pongan yo les veo como hombres». Y en lo que también cuesta ponerse de acuerdo es en como ver a Mario Vaquerizo profesionalmente. En el momento de esta breve conversación estaba entrando en el plató del programa El hormiguero, del que es colaborador habitual. Además de voz cantante y alma máter de las Nancys Rubias, ejerce indistintamente de mánager y periodista. Y es hasta imagen de una de las últimas campañas de Movistar. «Me encanta trabajar con marcas. Soy muy disciplinado en los rodajes y lo vivo como una manifestación artística más. Cuando todo el mundillo del arte decía que Andy Warhol estaba acabado, y para mí vivía su mejor época, hizo de modelo publicitario», puntualiza.
Pero su salto a la fama generalizada llegó hace solo unos meses, como hiperbólico coprotagonista del reality de la MTV Alaska y Mario. «Pero la vida me ha cambiado solo a nivel mediático. No hago nada que no hiciera antes. Yo soy el mismo de siempre, solo que tardo más en cruzar la Gran Vía», asegura. «No por el éxito ahora me lo voy a creer. Entre otras cosas porque ya desde pequeño me lo tenía muy creído», añade, riendo.
CAMBIO CUANTITATIVO / ¿Y le ha cambiado la vida a las Nancys Rubias? «Es como en mi vida personal, el cambio ha sido cuantitativo más que cualitativo, porque hacemos lo mismo, solo que ahora viene mucha más gente a vernos. Me alegro por el empresario y por nosotras, que así no perdemos tanto dinero. Y porque la gente conozca a las Nancys Rubias, verdaderas estrellas todas ellas».
A parte de Mario (Nancy Anoréxica), las otras Nancys son: Juan Pedro (Nancy Travesti), Miguel Balanzategui (Nancy Reagan) y Marta Vaquerizo (Nancy O). En sus tres discos anteriores estaba también Susie Pop (La Verdadera Nancy Rubia), que falleció al arrojarse de un viaducto madrileño en noviembre del 2008.
A cargo de las letras ha estado siempre Nacho Canut, carismática mitad de Fangoria que da aquí rienda suelta a su lado más punk (como hiciera con Los Vegetales y otros proyectos). En Ahora o nunca las embarca en viajes interestelares a Nancylandia y reivindica Marina D'Or como inigualable «paraíso artificial». También Razzmatazz promete transformarse esta noche en universo a medida del grupo. La sesión se prolongará hasta pasadas las cuatro con Alaska en su faceta de dj y ahora que ya está grabándose la segunda temporada del reality conyugal tampoco faltarán las cámaras de la MTV.