El Periódico

Festival Barnasants

Nacho Vegas descubre 'La zona sucia' en dos conciertos en BCN

El cantautor agotó hace mes y medio las entradas para sus dos pases en el Auditori

En solo una década, el gijonés ha amasado un cancionero que ya supera los cien títulos

NANDO CRUZ
BARCELONA

Viernes, 18 de marzo del 2011

Nacho Vegas, el pasado mes de febrero en Barcelona.

Cuando Raimon grabó su anterior disco de estudio, Nova integral (2000), Nacho Vegas no existía como tal. Entonces era Nachín, un joven indie que fundó el grupo Eliminator Jr. y, años después, se unió al grupo de rock experimental Manta Ray. En este periodo tan poco productivo para el de Xàtiva, el asturiano ha editado cinco discos a su nombre (uno de ellos, doble), dos a medias con Bunbury y Christina Rosenvinge y seis epés recientemente reunidos en la caja Los hermanos pequeños. Acumula más de cien canciones propias en una década.

Las diez últimas, reunidas en el disco La zona sucia (2011), son las que motivan esta nueva visita del asturiano a Barcelona. Serán dos conciertos (hoy y mañana) para los que se agotaron las entradas antes de que el disco saliese a la venta. A pesar, incluso, de que el año pasado Vegas ya actuó dos noches en la capital catalana: una en el Palau de la Música y otra en Luz de Gas, en el ciclo de conciertos-tertulia En persona.

El interés por conocer sus nuevas canciones es tal que la semana que salió a la venta La zona sucia fue el tercer disco más vendido en España. Apenas 1.400 copias, de acuerdo, pero en un país en el que ya nadie vende discos (salvo Pablo Alborán), también es necesario señalar qué artistas son capaces de arrastrar a más de mil personas a una tienda de discos.

MARXOPHONE / Quienes acudieran a alguno de sus dos conciertos barceloneses deL 2010 reconocerán al instante La gran broma final, una de las canciones más redondas y rotundas de La zona sucia. La cantó en el Palau y en Luz de Gas, y ya entonces apuntaba maneras de pieza destinada a brillar con especial intensidad en su ya intenso repertorio. Como El hombre que casi conoció a Michi Panero, La pena o la nada, Ocho y medio, En la sed mortal o esa versión de Townes Van Zandt, la casi suya Que te vaya bien, Miss Carrusel.

Pero La zona sucia, el primer disco que Vegas publica en la cooperativa discográfica Marxophone que él mismo ha fundado, tiene otros hallazgos. La tierna asturianía de Taberneros, los coros infantiles de Lo que comen las brujas, la turbia violencia de El mercado de Sonora y, claro, una enésima vuelta de tuerca en su poética de regates autoconfesionales. En cualquier caso, un paso más en la trayectoria de un artista que no se atasca ni duda del sentido de su oficio. Un cantautor que despierta pasiones (España y en Latinoamérica) y que merece butaca propia en el salón de honor de la historia de la canción española de autor.

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