ÚLTIMA HORA Los alumnos que lo pidan podrán repetir el examen de matemáticas de selectividad que contenía un error
El ciclo BandAutors propiciará mañana el debut en el Palau de la Música del cantautor barcelonés Nacho Umbert con su banda La Compañía. Presentará su segundo disco en solitario, No os creais ni la mitad . Y adelantará, dice, dos canciones: El sudamericano y Que lo sepa Cary Grant, en formato acústico y solo arropado, para la ocasión, por el siempre resolutivo y creativo Raül Fernández Refree (el productor de sus dos últimos discos).
Crudo y ácido 8En su último álbum, el músico, que aquí posa tras grabar en EL PERIÓDICO, es muy crítico. ELISENDA PONS
Información publicada en la página 49 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 16 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ambos temas formarán parte de su próximo lanzamiento, Familia, en la que estira más «la idea de trovador; de contador de historias que vienen a través de la tradición oral». Es un disco, añade, basado en su familia (el título lo delata), «pero centrado en el contexto histórico: hay anécdotas de los bisabuelos, abuelos, padres... Está nuestra verdad, aunque luego meto parte de ficción. Y aprovecho para hablar de la guerra de Cuba, de la Transición y hasta del jugador Kubala».
De su familia ya se ha nutrido Umbert para componer varias de sus canciones. Como Sr. Esteve, quizás una de las más originales y un evidente guiño a la principal obra de Santiago Rusiñol. «Mi intención en esta letra era reflejar a la burgesía catalana, que sigue teniendo el mismo poder, si no más, entre las clases dirigentes. El capitalismo tiene un punto de feudalismo, y las familias que mandan, mandan siempre, cuando lo que hace falta son más políticas sociales, destinar las grandes fortunas a favorecer a los que no son hijos de señores ricos. En la pieza retrato una parte de mi pasado y juego con el catalán y el castellano. Mis abuelos eran burgueses, quizás venidos a menos en los últimos años, vivían en el paseo de Gràcia, eran de derechas y le hablaban a su niña, mi madre, en castellano».
Él se declara un «bilingüe radical» (aúna los dos idiomas en mitad de las estrofas sin prejuicios). Y se siente horrorizado con la voluntad del ministro Wert de españolizar a los niños catalanes. «Es una barbaridad que responde a los intereses que tiene este hombre con su partido. No ha entendido nada de lo que pasa en Catalunya».
En el universo del exlíder de Paperhouse habitan putas y una madame septuagenaria, superhéroes, modernos de Barcelona, muertos y degollados. «Pero si me comparo con Albert Pla, me siento como una monja. Con mi primer disco, a raíz de Prét à porter, me decían que les recordaba a él. Pero tras grabar ese álbum y escuchar su primer disco, vi que él ya había hecho todo eso hace 15 años y de forma más atrevida. Que pisaba un terreno trillado y encima soy más light. Pero estoy encantado con mis canciones», puntualiza este interiorista de emociones y de casas (combina ambas profesiones).