La industria cultural española llevaba una semana, inquieta, alertando que una subida de su IVA del 8% al 10% pondría en peligro un sector tan frágil como clave para la economía del futuro. La preocupación se convirtió ayer en estupor y pánico, con la excepción de los aliviados editores y libreros (que ven cómo el libro impreso sigue al 4%) al ver las dimensiones del hachazo. Del 8% al 21% para las entradas de cine, espectáculos teatrales y musicales (y toros).
Los exhibidores de cine consideraban que un IVA del 10% ya sería la "puntilla" que llevaría al cierre a muchas salas. "El sector está ya muy tocado y esto es lo que faltaba", resumió Enrique González Kuhn, director gerente de Alta Films, la distribuidora indie más potente de España. Y todo, cree, para nada: "Total, ¿alguien ha visto las taquillas que estamos haciendo últimamente? La medida nos perjudica una barbaridad pero no servirá para los objetivos recaudatorios. Se equivocan".
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