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ÓBITO

Muere Paco Algora, el rústico del cine español

El actor, popular durante la transición, ha fallecido en la provincia de Cádiz a los 67 años

Muere Paco Algora, el rústico del cine español

Paco Algora. 

ELENA HEVIA / BARCELONA

Miércoles, 30 de marzo del 2016 - 13:46 CEST

Fue uno de los rostros característicos del cine español de la transición. Un ingrediente imprescindible tanto para las películas de autor como para las más comerciales. El actor madrileño Paco Algora, de voz cazallera, fue la representación del hombre de pueblo, también del varón rijoso frente las féminas rotundas del destape. Heredero del Alfredo Landa del landismo pero con más matices, era capaz de acercar al espectador a la tragedia naturalista pero también a la comedia más socarrona. Algora ha fallecido este miércoles a los 67 años en el Hospital de Puerto Real de la provincia de Cádiz, afectado de cáncer de pulmón contra el que llevaba luchando más de un año.

Eterno actor de reparto apareció en más de un centenar de títulos, entre películas y series de televisión, entre las que destacan su participación en 'Habla mudita', 'Bruja más que bruja', ‘Soldados’, 'Tiempo de silencio' , 'Cara de acelga' o 'El Lazarillo de Tormes' junto a directores como Manuel Gutiérrez Aragón, Antonio Drove, Francesc Betriu y Pedro Olea.

Su interpretación más popular fue la del Fraile en la serie 'Curro Jiménez'. Él la odiaba

Quizá la interpretación más recordada de Algora sea la del Fraile, en la popular serie televisiva de los 70 'Curro Jiménez', un pícaro amante de la bebida, la buena mesa y las mujeres. Y sin embargo, a él, que siempre peleó por papeles de mayor densidad dramática, por quitarse de encima los papeles de “cachondo mental”, como solía decir, no acabó de gustarle aquella experiencia. “Yo mismo rescindí el contrato en el octavo capítulo y pedí que me mataran para no aparecer más en ella”, explicó pocos años después a este diario.

El actor presumía de haber nacido, el 7 de diciembre de 1948, en el Observatorio Astrónómico de Madrid donde su padre trabajaba como portero. "Ese era un lugar reservado a las estrellas", decía. Luego su vocación se despertó de niño en una sala de cine viendo la película 'Cómicos' de José Antonio Bardem que ya adulto le llevó a patear España como intérprete en compañías tan carismáticas como los Goliardos, el Teatro Estudio de Madrid o el Teatro Experimental Independiente, el TEI. Lo del cine fue un poco una carambola, que hizo de él una de las figuras más populares y luego lo devolvió al olvido a mediados de los 80. Fue entonces, cuando empezaron a escasear los buenos papeles o cuando los jovencitos se empeñaban en “hacerle una prueba”, como si fuera un recién llegado cuando decidió apartarse de todo en Vejer de la Frontera. Él mismo reconocía no ser de trato fácil.

EL REGRESO

Era una una vieja gloria de tan solo 50 años cuando su participación en 'Barrio' de León de Aranoa le trajo de nuevo a la actualidad. A partir de ahí no dejó de trabajar, especialmente porque José Luis Garci contó con él en casi todas sus películas, pero el brillo del pasado ya no regresó. En el 2004, desde su refugió de Vejer llegó a escribir una obra de teatro, 'Me llamo Jonás', cuyo prólogo escribió Fernando Fernán Gómez.

Su espíritu rebelde muy poco dado a las concesiones hizo de él un adelantado de los indignados. "Para mí el arte es un sacerdocio: solo se le puede servir desde el amor y la libertad. Pero esta última escasea cada vez más por los imparables recortes que acometen estas ratas", aseguró en el 2013 en la revista de la Asociación de Actores sobre a la política cultural del PP. Años antes no había sido menos crítico con el PSOE.

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