El Periódico

una de las grandes creadoras catalanas

Muere la artista centenaria Ángeles Santos Torroella

Con 18 años revolucionó la pintura con el surrealista 'Un mundo'

NATÀLIA FARRÉ
BARCELONA

Viernes, 4 de octubre del 2013

Fragmento de un autorretrato pintado por la artista en 1928.

De talento precoz y carácter especial, Ángeles Santos Torroella (Portbou, 1911) necesitó solo dos cuadros para revolucionar la pintura española a finales de los 20 y rendir a sus pies a intelectuales y artistas del momento. A su habilidad con el pincel sucumbieron Federico García Lorca y Jorge Guillén, a los que gustaba visitarla mientras pintaba; y a su juventud y misterio se entregó Ramón Gómez de la Serna, que gastó mucho papel y tinta en mantener correspondencia con ella. La artista murió ayer en Madrid, ciudad en la que residía, a los 101 años, dejando tras de sí una historia de triunfo juvenil y de posterior ostracismo voluntario. La historia de la pintura le guardaba un lugar, puesto que ella eludió tras casarse con el también pintor Emili Grau Sala. Además, era hermana del escritor y crítico Rafael Santos Torroella y madre del artista Julián Grau Santos.

El reconocimiento le llegó con 18 años, cuando inspirada por unos versos de Juan Ramón Jiménez -[...] vagos ángeles malvas / apagan las verdes estrellas / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida Tierra- pintó Un mundo, una sorprendente visión surrealista del planeta en forma de cubo. En el mismo año, en 1929, realizó su segunda gran obra Tertulia, considerada uno de los grandes ejemplos en España de la influencia de la nueva objetividad alemana. Ambas piezas forman parte actualmente de la colección del mueso Reina Sofía de Madrid y se exponen permanentemente en sus salas.

Los dos últimos años de la década de los 20, los años de Un mundo y Tertulia -vividos en Valladolid-, fueron los años de mayor producción de la artista, y los años que le dieron el nombre y la fama. Ya que su estilo cambió radicalmente en 1936. Fue después de una exposición en las Galeries d'Art Syra de Barcelona, muestra que fue un fracaso por lo tenebroso de su pintura, entonces muy alejada del noucentismo reinante en Catalunya, donde vivía desde 1933.

SIN NOSTALGIA / Fuera por eso o fuera porque, como ella contaba, el hecho de conocer a su marido le hizo descubrir a los impresionistas, el caso es que su pintura dio un giro de 180 grados, su paleta se suavizó y se centró en los paisajes, los bodegones y los retratos. Pintó hasta el final, pero decía no sentir nostalgia de aquellos primeros años ni de la mujer que pudo llegar a ser y no fue.

En 1936 representó a España en la Bienal de Venecia; en 1986 el Museu de l'Empordà, en Figueres, le dedicó una retrospectiva y en el 2005 recibió la Creu de Sant Jordi.

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