No es de extrañar que Aaron Sorkin, el creador de El ala oeste de la Casa Blanca y guionista de La red social, sea uno de los dos firmantes del guión de Moneyball: rompiendo las reglas, ya que más que una película sobre el mundo del deporte norteamericano (el béisbol en este caso), que lo es por marco genérico y contexto argumental, se trata de un filme sobre los valores tradicionales del éxito y del fracaso, y eso era también en el fondo La red social y no un simple retrato de uno de los mesías de internet.
Información publicada en la página 57 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Detrás de Moneyball, además de su actor, productor y presumiblemente principal instigador, Brad Pitt, están varios personajes ligados al mundo de las palabras. Sorkin, por un lado, y Bennett Miller, director de Capote, una película acerca del autor de A sangre fría. En La red social, David Fincher daba pausa, por así decirlo, a la métrica vertiginosa y cortante de Sorkin, creaba contrapuntos visuales y restaba literalidad. El trabajo de Miller en Moneyball es mucho más académico, eficaz, ciertamente, pero demasiado pragmático. Hay una idea (la superación del fracaso) y un par de personajes que se complementan para lograrlo: un jugador de béisbol que no triunfó en el campo (o no logró lo que se esperaba de él) y quiere hacerlo en los despachos, y un joven economista de Yale que aporta brillantes e innovadoras ideas de gestión.
Moneyball es, en el fondo, un filme sobre el aprovechamiento de nuevos recursos a la búsqueda del éxito que parece ser lo único que otorga la felicidad. Tiene la pátina de las películas basadas en hechos reales, la solidez de su reparto, la escritura de Sorkin y una eficacia clásica.