Heitor Dhalia
Información publicada en la página 326 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 03 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Para disfrutar de Sin rastro es necesario apagar el cerebro, y así permitir que un torrente de trampas narrativas y boquetes argumentales fluya sin obstáculo. Es cierto que el misterio no se resuelve de la forma más previsible, pero a cambio el clímax es tan aburrido, tan carente de suspense, que casi se echan de menos los clichés. Por su parte, Amanda Seyfried vuelve a demostrar que, o bien tiene un contrato con el mismo agente que ha hundido la carrera de Halle Berry, o bien su intuición para escoger proyectos está a años luz de su talento interpretativo. N. S.