No abundan las buenas películas de catástrofes, los dramas creíbles y las historias emocionantes. Lo imposible es todo esto junto y más. Su primera parte es una obra maestra, un espectáculo donde todo funciona: la presentación del lugar y los personajes, los momentos previos a la tragedia anunciada (para mí, insuperables), la explosión del tsunami, la elección de la cámara al seguir a una sublime Naomi Watts y esa gran relevación que es Tom Holland... Pero la segunda parte es una continuación fiel, respetuosa, mesurada. En su retrato del drama personal como representación de un drama colectivo inalcanzable, Lo imposible parece tocada por la mano de un genio que hace que el filme siempre encuentre la medida justa: la belleza equilibra el horror, el silencio responde al ruido, la solidaridad nace en la pérdida.
Información publicada en la página 5 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 16 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
E l momento que más me impresionó de la película Lo imposible fue cómo el personaje de María, cuando se encuentra al límite de sus fuerzas, ve a su hijo y sabe que ya no puede morir, sabe que tiene que ir a buscarlo. Creo que solamente alguien que sea madre puede entenderla. Me ha gustado tanto esta película que en cuanto llegué a casa me puse a buscar en internet todo lo que había sobre María y su familia: entrevistas, fotos, los rostros verdaderos de Lucas, Tomás y Simón... Después de ver Lo imposible te entran ganas de saber más cosas sobre ellos, de cómo superaron esa experiencia y de cómo están ahora. Es difícil explicar los sentimientos que te despierta la película. Yo creo que el mensaje principal es aprovecha el momento, porque en un segundo tu vida puede cambiar. La película me encantó, me impresionó y la recomiendo a todo el mundo.
La película Lo imposible me pareció una gran producción a lo Hollywood, ya que durante el metraje no se hace referencia a la nacionalidad de los protagonistas, y parece que quedan como héroes americanos, con apellido Bennet. Hay que decir que durante la película hubo un par de momentos en los que me emocioné, sobre todo aquellos que hacen referencia a los niños. En los momentos de los reencuentros se me pusieron los ojos llorosos. Pero también creo que hay algunas partes de la película que son bastante planas, que se hacen largas y pueden hacer que el espectador se desenganche un poco de la acción. Pero debo decir que, en general, salí del cine con la sensación de haber visto una buena película. Quiero destacar que el actor que interpreta al niño mayor, Lucas, hace un trabajo muy bueno.