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La maldición de Tutankamón, 90 años después

Un descendiente de Lord Carnavon y especialistas visitan la tumba del faraón niño en el marco de una jornada para promocionar el turismo en Egipto

Viernes, 23 de noviembre del 2012 - 14:18h. Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
EFE / MARINA VILLÉN / Luxor

El faraón Tutankamón y el arqueólogo Howard Carter volvieron a unir este jueves su gloria en la ciudad egipcia de Luxor, 90 años después del descubrimiento que desveló grandes secretos del Antiguo Egipto. Con un paseo por los lugares de la antigua Tebas en los que se fraguó este mito, Egipto ha recordado el hallazgo que marcó un antes y un después en la arqueología. "Su gran importancia es que sigue siendo, a día de hoy, el mayor descubrimiento arqueológico de toda la humanidad", dijo a Efe la egiptóloga española Teresa Bedman, que trabaja estos días en Luxor en la excavación de una tumba faraónica.

La tumba de Tutankamón. KHALED ELFIQI | EFE

Al encontrar en el interior de la cámara funeraria el ajuar intacto del "faraón niño", como se le conoce por su temprano fallecimiento, el hallazgo se convirtió en un acontecimiento histórico que unió para siempre el destino de Carter y Tutankamón. Para Bedman, del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, Carter conocía la necrópolis del Valle de los Reyes como si hubiera trabajado en ella muchos siglos, y solo le faltaba por peinar la zona en la que, casi a punto de desistir, encontró finalmente la tumba de Tutankamón, el 4 de noviembre de 1922.

Es necesario bajar un empinado corredor hasta llegar a la cámara funeraria, donde en la actualidad un grupo de expertos se afana en la conservación de la tumba, dañada por el trajín de visitantes. Los tesoros que deslumbraron a Carter ya no se encuentran en este lugar, sino en el Museo Egipcio de El Cairo, pero en su interior se respira todavía la emoción de estar viviendo un momento único. Como en un viaje en el tiempo, un grupo de diplomáticos, egiptólogos y periodistas siguió hoy los pasos del arqueólogo bajo el sol y las altas temperaturas de Luxor.

Entre los participantes en el recorrido estaba el biznieto de Lord Carnarvon, un aristócrata británico cuya pasión por el Antiguo Egipto le llevó a ser el mecenas de Carter. Georges Carnarvon, que no podía ocultar su emoción por estar en Luxor, destacó a la entrada de la tumba de Tutankamón que su bisabuelo nunca abandonó su sueño, incluso en situaciones difíciles, y persistió junto a Carter hasta el final. "Carter y mi bisabuelo eran dos hombres muy excéntricos y con caracteres totalmente distintos, pero trabajaban muy bien juntos y dejaron un hermoso legado al pueblo egipcio", dijo Carnarvon a los periodistas.

La maldición de Tutankamón

Sin poder obviar la llamada "maldición de Tutankamón", Carnarvon reconoció que su abuelo era supersticioso y que les contó poco a sus descendientes de su famoso padre, que murió de forma repentina en El Cairo. Ajenos a la supuesta maldición, Egipto optó en esta jornada por explotar este acontecimiento mundial para tratar de reanimar su turismo, decaído tras la revolución que desbancó del poder a Hosni Mubarak en febrero del 2011.

Además de la tumba de Tutankamón, el recorrido incluyó la casa de Carter, una construcción modesta de una planta en cuyas habitaciones están expuestas fotos del descubrimiento, junto al mobiliario y los utensilios de la época. Con motivo de las celebraciones del 90 aniversario, se reabrió, tras un año de restauración, la tumba del faraón Merenptah, de la dinastía XIX.

Fama póstuma

Según explicó a la entrada el ministro de Estado egipcio de Antigüedades, Mohamed Ibrahim, la tumba de Merenptah, que contaba con cuatro sarcófagos, es "una de la más importantes por la riqueza de sus pinturas". Carter también realizó excavaciones en esta tumba entre 1903 y 1904, casi dos décadas antes de protagonizar su mayor hallazgo, que disparó no solo su fama si no la de Tutankamón. Porque si algo es evidente es que el "faraón niño", de la dinastía XVIII, no marcó un punto y aparte en la civilización faraónica, y su gran fama fue póstuma.

Tutankamón reinó durante un corto periodo de la primera mitad del siglo 1.300 a.C y lo más relevante de su mandato fue la devolución de la influencia y el poder a los sacerdotes de Amón, tras la experiencia monoteísta de Akenatón. Sin embargo, como recordó la egiptóloga Bedman, "puede que Tutankamón tuviese un reinado muy corto, pero gracias a Carter es eterno".

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