Más que un disco de resaca, como lo ha calificado Love of Lesbian, La noche eterna. Los días no vividos parece un disco de afterhours. O las dos cosas. Vamos, cuando uno ha vivido una noche de excesos, difícilmente le queda el cuerpo en un estado tan eufórico como en esas canciones, que piden más entrega y exaltación, y que combaten la confesada confusión existencial con estribillos trastornados como el de Si tú me dices Ben, yo digo Affleck.
Información publicada en la página 64 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 14 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Esa fue una de las canciones que, el jueves en el Poble Espanyol, dilataron el directo de Love of Lesbian hasta más allá de las dos horas con un muro de sonido compacto (Ricky Falkner, refuerzo a la guitarra y teclados) y un cancionero diseñado con el propósito de suministrar sobredosis de pop extático una detrás de otra. Es la entusiasta, a veces wagneriana, terapia de choque de Love of Lesbian, que atrajo a 3.700 personas (recinto bien poblado, aun sin llegar a llenarse) y que fue precedida del vigoroso pase de Mendetz. El grupo de Stefano Maccarrone estuvo de lo más resolutivo con su pop electrónico de impacto (derivando hacia el proclamado «Casio punk» en Sofá) y tirando de Silly symphonies vigorosas y ocurrentes, como Phantoteque y Escalera.
RAJOY, «EL 'ECTOPLASHTA'» / Love of Lesbian abrió con Nadie por las calles y presumió de nueva cosecha con Los seres únicos y Wio, antenas y pijamas. Cero material de su era anglófona, rescates de otros discos en castellano (Houston, tenemos un poema, Me amo), fundidos con alguna licencia honorífica (guiño a Por qué te vas, de Perales, en 1999), el mejor single de su historia (El club de fans de John Boy) y ocurrencias como El ectoplasta. Ahí, Santi Balmes se refirió a Rajoy y convirtió al protagonista en «ectoplashta». Pop de autopista con cuatro carriles, palmas, estribillos cantados por el público y clímax estirados al límite. De resaca y afterhours.