Simon West
Información publicada en la página 316 de la sección de Espectáculos de la edición impresa del día 24 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En esta era nuestra de superabundancia de efectos digitales, en la que ni la presencia ni el esfuerzo físicos son necesarios para protagonizar una película de acción, el atractivo de una película como ésta, toda virilidad y fuerza bruta y testículos, es claro. Y está bien que el director Simon West transite entre la fina línea que separa el homenaje a los días de gloria de Stallone y compañía de la abierta parodia. Sin embargo, el espectador no tarda en tener la incómoda sensación de estar interrumpiendo la historia de amor de la película consigo misma. Los mercenarios 2 es esencialmente un grupo de señores mayores que se ríen de toda la carne flácida que rodea sus músculos, del Grecian 2000 que pringa sus cabezas y de la mala cirugía que ha paralizado sus rostros, y, sinceramente, al cabo de un rato cansa.
Stallone, jefe de todo esto, parece pensar que es suficiente con reunir a todos sus viejos amigos para ganar el favor del público y su dinero. Puede que tenga razón, pero también deja claro algo: pocas veces el título de una película fue tan apropia-
do como el de es-
ta. NANDO SALVÀ